Pablo Sirvén en Paren las Rotativas: nuevo libro, su paso por San Juan y una mirada sobre el periodismo actual
A punto de cumplir 50 años en la profesión, el actual secretario de Redacción de La Nación habló en Tiempo Streaming sobre su nuevo libro "Operación Sallustro", recordó su paso por San Juan y analizó los desafíos del periodismo en la era de la inteligencia artificial.
La entrevista a Pablo Sirvén en el primer programa de Paren las Rotativas fue, además de una presentación literaria, una clase abierta sobre periodismo. Con la serenidad de quien lleva medio siglo en el oficio, el actual secretario de Redacción de La Nación combinó memoria y análisis para repasar su trayectoria y pensar el presente de la profesión.
El disparador fue su décimo libro, Operación Sallustro, una obra de ficción histórica que reconstruye el secuestro y asesinato del empresario italiano Oberdan Sallustro en los convulsionados años 70 en la Argentina. Sirvén explicó que eligió narrar en primera persona tanto desde la voz de la víctima como desde la del guerrillero, una decisión que lo obligó a involucrarse emocionalmente con los personajes.
“Uno trata de ver los hechos desde afuera y no involucrarse. Al tomar la primera persona me obligó un poco a sentir en el cuerpo las cosas que le podían suceder a cada uno de ellos. No puedo hacerle decir cosas que estén en contra de su naturaleza”, contó.
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La novela abre con una frase impactante —“Me mataron de la forma más certera que se puedan imaginar…”— y desde allí reconstruye no solo las tres semanas de cautiverio que conmovieron al país, sino también la vida previa de Sallustro: su participación en la Segunda Guerra Mundial, su llegada a la Argentina y su rol como empresario en un contexto político cada vez más áspero.
Sirvén defendió ese cruce entre rigor histórico y recursos narrativos como una herramienta para convocar lectores. Recordó una enseñanza de Jorge Lanata: “Por más serio que sea el tema, tenemos la obligación de entretener, o por lo menos que sea ameno. Si no lográs la atención, es un trabajo que no logró su cometido”.
El aprendizaje en San Juan
La charla también tuvo un fuerte tono local cuando recordó su etapa en Diario de Cuyo, a mediados de los 90, en un período de cambios profundos para el medio. Para Sirvén, esa experiencia fue determinante en su formación.
“Es tan distinto el periodismo en Buenos Aires que en una provincia como San Juan. Acá publicás algo y al día siguiente te lo encontrás en el café. El periodista cursó en la escuela con el político que le gusta y con el que está en la vereda de enfrente. Es muy distinto cómo se hace periodismo”, reflexionó.
Recomendó, incluso, que los periodistas se animen a salir de sus zonas de confort: “Sugiero que se muevan y vayan a hacer periodismo a otro lugar. Cambian las reglas de juego internas de uno mismo”.
Entre los recuerdos más valiosos de sus 50 años de carrera, aseguró, San Juan ocupa un lugar privilegiado.
Sobreinformación y rol del periodista
Consultado por el presente del oficio, Sirvén trazó un diagnóstico claro: el problema ya no es la falta de información, sino el exceso y la confusión. “La paradoja de este momento es que hay una sobreabundancia informativa, pero una gran confusión. ¿Qué es verdad? ¿Qué es opinión? ¿Qué dato me estás dando?”, planteó.
En ese escenario atravesado por redes sociales, polarización política y la irrupción de la inteligencia artificial, sostuvo que el periodista no pierde relevancia, sino que asume una función todavía más decisiva: “Más que nunca somos necesarios. Nuestro papel es ser curadores de la realidad. Cuando cerrás un diario o un portal, tenés que elegir qué cosas van y cuáles quedan afuera. Si no podemos establecer una línea entre la verdad y la mentira, ¿qué sentido tiene nuestro oficio?”.
“Hoy, con la inteligencia artificial, se pueden hacer cosas cada vez más extraordinarias. Decís: ¿esto es verdad o no? ¿Es la persona? ¿Es su voz? Bueno, ahí los periodistas vamos a tener el trabajo de decir: esto no es verdad”.
Lejos de una mirada nostálgica, afirmó que mantiene intacta la curiosidad por los nuevos formatos y plataformas. “Sigo teniendo curiosidad, como un chico”, dijo, al tiempo que reivindicó la necesidad de adaptarse sin resignar criterios.
El mensaje final, casi como una síntesis de su trayectoria, quedó flotando en el estudio: sin entusiasmo y sin curiosidad no hay periodismo posible. Y a punto de cumplir cinco décadas en la profesión, Sirvén dejó en claro que ambas siguen siendo el motor de su trabajo cotidiano.
Embed - Pablo Sirvén, Secretario de Redacción del diario La Nación