Nahuel Flores, el sanjuanino que encontró en el fisicoculturismo una forma de vida
Tiene 24 años, estudia kinesiología en la facultad y ya se subió a la tarima en su primera competencia. Entre el gimnasio, los estudios y la disciplina diaria, el deportista construye su camino en el fisicoculturismo clásico y sueña con llegar a los torneos más importantes del mundo.
Discilplina, fuerza y la competencia entre cejas. Nahuel Flores tiene 24 años y es de Rivadavia. En su familia es el único que practica fisicoculturismo de manera competitiva, aunque la semilla de los fierros viene de antes y por herencia. "Mi papá levantaba pesas de chico, más que nada como hobby en la casa, pero nunca pudo entrenar bien porque no conseguía dónde y tampoco se animó", le contó a Tiempo de San Juan. Ese contacto temprano con las pesas fue el primer empujón y casi sin darse cuenta encontró un mundo que adoptó como estilo de vida.
El sanjuanino a los 15 años dio el primer paso en el gimnasio, que sin duda fue clave para todo lo que vino después. Al principio fue una experiencia más, como la de tantos adolescentes, pero con el tiempo algo cambió. "Cuando empecé en el gimnasio me empezó a gustar. Y ya vas viendo dentro del deporte la gente que tiene buenos físicos, cómo van llegando a sus metas. Me fui inspirando poco a poco", dijo. Ese proceso lo llevó a querer ir más allá del entrenamiento recreativo y a plantearse un objetivo mayor: llegar a competir en los grandes torneos del mundo.
Sobre este estilo y forma de vida que comenzó a adoptar con el tiempo: "Algunas personas no lo pueden entender al principio", admite, sobre lo que fueron las primeras reacciones de su entorno. Sin embargo, su familia siempre estuvo de su lado. "Me ayudan mucho con las comidas, me acompañan mucho".
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Además del fisicoculturismo, Nahuel divide sus días con la facultad y el trabajo y los duros entrenamientos diarios. Estudia kinesiología en la Universidad Católica y trabaja como entrenador personal en distintos gimnasios. "Tengo personalizados, ayudo a la gente a buscar sus objetivos dentro del gimnasio”, explicó.
Su debut competitivo se dio hace algunas semanas en Mendoza, dentro de la categoría Classic, una modalidad que pone el foco en las proporciones, la forma y la armonía del cuerpo. "Se trabajan los músculos diferentes en cada categoría, sobre todo las proporciones y las formas en cuanto al peso". Para él, subirse por primera vez a una tarima ya era un sueño cumplido. "Desde que empecé, competir ya era un sueño. Llegar a mostrar un buen físico, con lo compleja que es la preparación, ya era muchísimo", afirma.
Ramiro fue el otro sanjuanino que compitió dentro del fisicoculurismo logrando el segundo lugar
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La exigencia del fisicoculturismo no es solo física, también es mental y hay que mantener un equilibrio. "Es difícil de llevar por lo que implica física y mentalmente, porque la cabeza juega mucho", reconoce. Tras la competencia, volvió a una etapa de volumen, aprovechando el rebote que se da luego del torneo. "Después de competir, volver a comer es como que el cuerpo asimila mucho mejor la comida y los músculos responden mejor", explica. Su dieta incluye carbohidratos, proteínas y grasas saludables: carnes, huevos, legumbres, frutos secos, aceite de oliva y palta.
El entrenamiento es igual de demandante. Nahuel entrena seis días a la semana, con sesiones que van de dos horas y media a tres, y hasta cuatro horas los miércoles. "Trabajo cada músculo dos veces por semana", describió.
"Ahora tengo la meta de llegar a algún torneo grande, ya sea el argentino o algún Sudamericano", dice. Entre libros de kinesiología, rutinas extensas y comidas medidas, Nahuel Flores sigue construyendo su camino dentro del fisicoculturismo.