Perseverante. La historia de Maxi Pérez (20) sin duda es ejemplo para muchos. No la tuvo fácil, pero sí se adaptó rápido y con la mejor sonrisa. El ciclismo lo encontró en el camino y hoy es un representante importante del deporte adaptado. Un rincón de la casa lleno de medallas y un tiempo dedicado a la bici tándem. Tiempo de San Juan habló a corazón abierto con el deportista sanjuanino.
Para todos es el "Maxi Pérez del ciclismo". Ya se hizo propio de su nombre y es una figura después de Majo Quiroga, la pedalera de Albardón que ya corre Mundiales. Vive en el barrio Los Pinos y desde ahí parte todos los días con su guía Willy Quinteros a hacer los kilómetros que le depara su exigido entrenamiento.
El deportista chimbero tuvo que adaptarse a su nueva vida cuando perdió la visión por completo. Tenía a penas 15 años cuando sufrió un desprendimiento de retina de su ojo derecho. "Me quedé sin ver porque mi ojo rechazó el tratamiento, ya estaba muy avanzado", recordó Maxi a Tiempo.
Si bien su problema lo tiene desde que era un bebé, tuvo que pasar muchos procesos y siempre los enfrentó con una sonrisa.
"El problema de la vista lo tengo desde el nacimiento. A mis tres meses me dio un ataque de apnea y después de despertarme, los ojos se me movían para todos lados, me explicó mi mamá. Por eso me llevaron al oculista y él me diagnostica que me quedé ciego. En el ojo izquierdo tengo un nudo de retina que se me hizo por la apnea y todavía no hay cura. Es un caso único. Y en el derecho, que tenía un 30 porciento de la visión, se me hizo un desprendimiento de retina", aseguró.
A los 15 años me quede ciego por completo, fue un golpe bastante duro para todos. Terrible. Yo es estaba acostumbrado a salir a la escuela y practicaba fútbol. Amaba a jugar a la pelota A los 15 años me quede ciego por completo, fue un golpe bastante duro para todos. Terrible. Yo es estaba acostumbrado a salir a la escuela y practicaba fútbol. Amaba a jugar a la pelota
"Transformé mi dolor en ganas de salir adelante y también pensar que las cosas pasan por algo. En ese momento tenía muchísimas ganas de seguir con mi vida, de saber que se puede y se pudo", recordó Maxi, sobre lo que tuvo que pasar en plena adolescencia.
En medio de tanta angustia y de empezar a adaptarse a su bastón guía, a Maxi se le presentó una oportunidad única con el ciclismo adaptado. Lejos del fútbol y de su vida rutinaria, el chimbero se enamoró de la bici tándem y desde ese momento no se bajó más.
"El ciclismo me dio la oportunidad que nadie me había dado", relató. Pérez fue buscado por cielo y tierra por Willy Quintero -quien también es guía de Majo Quiroga- después de haberlo visto competir en los Juegos Evita. Pasaron unos pocos días y a Maxi le cayó la invitación para insertarse en el mundo del ciclismo adaptado.
El ciclismo me da pasión, vida y amor. Tengo un guía excepcional, el mejor entrenador, todo lo que he logrado es gracias a él y lo hemos hecho juntos también. Admiro mucho a Willy, él me buscó y me entrenó desde cero El ciclismo me da pasión, vida y amor. Tengo un guía excepcional, el mejor entrenador, todo lo que he logrado es gracias a él y lo hemos hecho juntos también. Admiro mucho a Willy, él me buscó y me entrenó desde cero
Maxi Pérez cerró la nota contando que en su casa del barrio Los Pinos tiene su rincóncito medallero. El sanjuanino del adaptado cosechó preseas en un Panamericano (a tan sólo cuatro meses de haber empezado en la competencia), Campeonato Argentino y hasta una Vuelta a San Juan Inclusiva. Sigue trepando a podios y es una de las promesas en la disciplina. Una historia de vida y superación.