mpoEn un mano a mano íntimo en Entretiempo, el programa deportivo de streaming de Tiempo de San Juan, Matías Garrido realizó un repaso de su carrera y su historia. Desde sus inicios como futbolista en Peñarol hasta su presente como director técnico, pasando por el duelo del retiro y el inolvidable ascenso con Sportivo Desamparados. Con un tono emotivo, el ex jugador de paso por la Primera División dejó un mensaje claro para las nuevas generaciones: cumplir el sueño no es imposible, pues él es un fiel reflejo de ello.
Hoy, ya alejado del fútbol profesional dentro de la cancha, Garrido transita una nueva etapa. “No sé si ponerle un final, porque seguimos en un proceso de desarrollo en el club”, explicó sobre su rol como DT de Peñarol, donde también trabaja en la coordinación. “Son planos distintos, pero siempre con la idea de que el club crezca y sea protagonista”, agregó.
El retiro, sin embargo, no fue un corte abrupto. “Estoy con un pie adentro y otro afuera”, confesó. El ex volante reconoció que dejar de jugar implica un proceso emocional complejo: “Es un duelo que se va tejiendo. Lo físico empieza a pasar factura, pero es más lo motivacional lo que se va apagando”. En ese contexto, encontró en la dirección técnica una nueva motivación. “Recuperé la ambición de competir”, reconoció quien tuviera paso por Sarmiento de Junín.
Con casi 40 años, también admitió que las propuestas para volver a jugar siguen apareciendo, aunque intenta sostener su decisión. “No es fácil dejar algo que hiciste toda la vida. Te tientan y uno puede ceder”, señaló. Aun así, remarcó que su retiro se dio “en el momento justo” y en el lugar donde todo empezó, es decir, Peñarol.
En su repaso, hubo un capítulo inevitable: Desamparados. Allí vivió uno de los momentos más fuertes de su carrera, con un ascenso que este año cumple 15 años. “Le tengo un cariño enorme, fue el club que me impulsó”, dijo, visiblemente emocionado. Y recordó un detalle poco conocido de aquella gesta. Es que el motor de su ascenso fue la hazaña de otro combinado frente a un gigante como River.
Se acordó que antes de jugar el partido decisivo, allá por 2011, cuando el Puyuta subió al Nacional B, vieron el histórico momento por televisión y ello sirvió para ilusionarse. “Si a un grande le tocó descender, ¿por qué nosotros no podíamos hacer historia?”, contó. Quién hubiera imaginado que el descenso de River sería motivación y sería utilizado como impulso anímico para un plantel humilde que terminó logrando lo impensado. “El grupo humano era tremendo. Había chicos que jugaban gratis y nos ayudábamos entre todos”, rememoró sobre aquel equipo que quedó en la historia del fútbol sanjuanino.
Garrido también repasó su paso por la elite, donde cumplió el sueño de jugar en Primera División, especialmente en Patronato. “En el Presbítero Grella sentí que toqué el cielo con las manos”, contó sobre el estadio que marcó su carrera y su vida personal, ya que en Paraná nacieron sus hijas.
Más allá de los recuerdos, el actual DT puso el foco en la formación y en el mensaje hacia los jóvenes. “Hoy lo mental es fundamental. No es solo el talento: es compromiso, constancia, disciplina”, subrayó. Incluso fue autocrítico: “A mí me hubiera gustado que me lo dijeran cuando era chico”.
En esa línea, se apoyó en su propia historia como ejemplo. “Yo soñaba con jugar en Primera y lo logré a los 30 años. La edad no es un impedimento”, afirmó. Y dejó un mensaje directo para quienes buscan abrirse camino desde el interior: “¿Es difícil? Sí. ¿Es imposible? No. Yo soy prueba de eso”.
Con la misma claridad, también habló del presente del fútbol local, al que definió como “lejos de las grandes estructuras”, lo que obliga a un esfuerzo extra de cada jugador. “Hay que apostar de manera individual, cuidarse, entrenar más. Ese extra marca la diferencia”, sostuvo para alentar a los que la pelean desde abajo.
Reviví el programa completo
Embed - ENTRETIEMPO| HOY CON MATIAS GARRIDO Y LA COLUMNA DE DAVID CORTEZ