La Gloria, el club del pueblo de Pedernal que late entre montañas y se esconde bajo el cementerio
Capítulo 9. No tiene regitro de su fundación, pero sí un un trabajo a pulmón y silencioso que se viene haciendo aproximadamente desde el 1900. Un vecino de la época donó una pelota y ahí comenzó la linda historia del Sportivo La Gloria, el club que construyó un playón a mitad del pueblo y contiene a casi 100 chicos de la zona. Área protegida, la única institución que respira en la pintoresca localidad de Sarmiento y un timón conducido por jóvenes jugadores.
Al costado del cementerio de Pedernal, justo a mitad del pueblo, hay un lugar para todos. Cuando cae el sol y termina la jornada laboral, las luces del playón se prenden y el Club Sportivo La Gloria cobra vida entre tanta oscuridad y encierro por las montañas. Es el único club de la localidad y funciona, mayormente, cuando el pueblo descansa. Cuando el calor baja y las obligaciones diarias por el trabajo y la escuela se guardan un ratito. Su rica historia.
La Gloria pasó de ser un pequeño potrero, a tenerlo todo con una simple mezcla de identidad y pertenencia. No hay libro y solo los memoriosos tienen la potestad de afirmar sobre ese club que se fue gestando con el tiempo. Es por eso que no se recuerda cuando inició este amor glorioso, pero sí de que la bandera comenzó a flamear por primera vez entre 1900 y 1920.
Así como inició, también fue 'modificando' su casa. El club fue cambiando de lugar con el paso de los años, mudándose como potrero nómade hasta quedar fijo en su actual ubicación. Antes estuvo frente a la iglesia, en una casa que hoy habitan vecinos del pueblo. Allí, y en otros rincones de Pedernal, empezó a escribirse una historia marcada por el esfuerzo y la pasión. Los relatos cuentan que un vecino, conocido como "Russo", donó una pelota y que en el fondo de su casa se armó la primera cancha. Con eso alcanzó para que naciera un sentimiento que nunca se apagó.
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La historia atraviesa generaciones. El padre de Domingo Campos, un viejo y querido jugador de la época, ya jugaba en La Gloria en 1929. Por aquellos años se disputaban campeonatos amistosos con Los Berros, en tiempos de mineros y marmoleros, cuando el fútbol era rústico, amateur y profundamente popular. Nunca hubo competencias oficiales, pero sí un sentido de pertenencia que se fue heredando de padres a hijos.
En abril de 2025, una nueva y fresca comisión directiva tomó las riendas del club. Jóvenes dirigentes, todos de la localidad, asumieron el desafío de conducir una institución que representa mucho más que resultados deportivos para el futsal y vóley, las dos disciplinan que contienen a casi 100 chicos de la zona.
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Durante décadas, el único deporte que se practicó fue el fútbol. Hoy, sin embargo, el club vive una etapa de crecimiento y diversificación. Gracias al playón, La Gloria participa oficialmente en futsal masculino y los logros no tardaron en llegar: un primer puesto, una finalísima y un segundo puesto, hitos importantes para una institución pequeña en infraestructura, pero enorme en compromiso y trabajo. Además, se sumó el vóley, que se practica de manera recreativa y convoca a unas 30 personas, mientras que el fútbol reúne a 40 chicos y el fútbol femenino a 12 jugadoras. Por el momento, son las dos disciplinas que se sostienen, ya que el gran objetivo es poner en condiciones la cancha grande y poder usarla pronto.
El club funciona a pulmón y a cielo abierto. El sol pega fuerte y la cancha levanta temperatura durante el día; el viento también juega su partido. Hace poco, una ráfaga voló una red parapelotas y desde la institución comenzaron a trabajar con postes para lograr una estructura firme. En paralelo, se avanza de la mano con el municipio para concretar el cierre perimetral y, en un futuro cercano, colocar pasto en la cancha principal, un sueño largamente esperado por todo los hinchas gloriosos.
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De noche, cuando el pueblo se aquieta, La Gloria está en su mejor momento. El polideportivo se llena, las voces se mezclan con el sonido de la pelota y el club demuestra que no necesita grandes recursos para ser grande. Al lado de un cementerio, donde todo parece quieto, este club late con más fuerza que nunca.
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La Gloria, el club de Pedernal que late entre montañas:
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