Después de una tarde soñada en el clásico rosarino, Ángel Di María volvió a quedar en el centro de la escena. El campeón del mundo fue figura en el triunfo 2-0 de Rosario Central ante Newell’s Old Boys, marcó el gol que abrió el camino a la victoria y, pese a jugar con molestias físicas, mostró que su talento sigue intacto.
Pero más allá del resultado, lo que hizo ruido fue su declaración. Consultado en un programa radial sobre la posibilidad de regresar a la Selección Argentina para disputar el próximo Mundial, el Fideo no cerró la puerta: “Volver se puede volver siempre, esa es la realidad”, lanzó, sembrando ilusión.
A sus 38 años, el rosarino mantiene un nivel competitivo que sorprende. Si bien había dado por terminado su ciclo con la Albiceleste tras la última Copa América, dejó en claro que el fútbol —y las decisiones— pueden cambiar. “Estoy tranquilo”, aseguró, consciente del recambio generacional y del cariño incondicional de los hinchas.
El horizonte marca el camino hacia la Copa Mundial de la FIFA 2026, una cita que aún parece lejana pero que ya empieza a generar especulaciones. Todo dependerá del rendimiento, del físico y, claro, de la decisión del cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni.
Mientras tanto, la ilusión está latente. Porque cuando habla un campeón del mundo, cada palabra pesa. Y si el Fideo deja una rendija abierta, el sueño vuelve a encenderse.