El renacer del Changuito Zeballos: del calvario de las lesiones a su gran noche frente a River
El santiagueño de 23 años fue la figura del Superclásico y cerró un círculo de superación. Tras tres graves lesiones que pusieron en jaque su carrera, hoy disfruta del mejor momento desde que debutó en Boca y podría renovar su contrato.
Oscar Exequiel Zeballos vivió su tarde soñada con la camiseta de Boca Juniors. En el Superclásico ante River, el “Changuito” fue la figura indiscutida: gol, asistencia y un desahogo que conmovió hasta a los más escépticos. Fue mucho más que un buen partido. Fue su revancha, el premio a una historia de resiliencia que lo tuvo al borde del retiro prematuro.
El santiagueño atravesó tres lesiones gravísimas en apenas 14 meses que frenaron su proyección y pusieron a prueba su fortaleza mental. Todo comenzó con la brutal patada de Milton Leyendeker, jugador de Agropecuario, en un duelo por Copa Argentina. Aquella infracción le provocó fractura y lesión ligamentaria en tibia, peroné y tobillo derecho. A partir de allí, comenzó un largo camino de recuperación que incluyó dos intervenciones quirúrgicas más: una por meniscos y otra por ruptura de ligamentos cruzados.
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En cada recaída, Zeballos encontró refugio en su entorno más cercano. Su familia y su novia —entonces embarazada— fueron el sostén emocional en los meses más duros. “Son experiencias que pasan. Hay que seguir adelante con felicidad”, dijo en una entrevista mientras se preparaba para volver a pisar una cancha.
Su regreso definitivo se dio bajo la conducción de Diego Martínez, en un momento límite para Boca. Con el equipo necesitado de respuestas, el técnico apostó por el Changuito y el extremo respondió con gambetas, desfachatez y desequilibrio. Desde entonces, su nombre volvió a ser sinónimo de ilusión para los hinchas.
La recompensa llegó en el partido más importante: el Superclásico. En la Bombonera, el 7 de Boca brilló como nunca, marcó un gol, asistió a Merentiel y fue ovacionado por toda la tribuna. Las imágenes de Zeballos en andas, sonriente y emocionado, simbolizaron la victoria del coraje sobre la adversidad.
Hoy, con tres goles y dos asistencias en sus últimos cinco encuentros, Zeballos disfruta de un presente que parecía lejano. Su contrato vence en diciembre de 2026, pero la dirigencia ya analiza ofrecerle una renovación anticipada.
Aquella promesa de Santiago del Estero que soñaba con “tirar magia en la Bombonera” ya lo está cumpliendo. El Changuito volvió a encender la chispa que el fútbol argentino necesitaba: la de un talento que nunca se rindió.