En el fútbol profesional, donde cada error se paga caro y la presión no da tregua, los jugadores buscan sus propias formas de concentración. Para Matías Borgogno, arquero que dejó una gran huella en San Martín de San Juan y actualmente está en Platense, esa fortaleza proviene de la fe.
La previa del partido contra Defensa y Justicia por la séptima fecha del Torneo Apertura mostró un momento íntimo del arquero: se acercó a una imagen de la Difunta Correa y le ofreció agua en un gesto simbólico de devoción y protección. La "santa popular" es una figura emblemática en San Juan, reconocida como amparo para quienes atraviesan momentos difíciles, y para Borgogno representa un vínculo que combina identidad y concentración.
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Tras ese instante de recogimiento, el portero cordobés se transformó en protagonista del partido. En el primer tiempo, Defensa y Justicia generó varias chances claras, pero el arquero respondió con reflejos rápidos, dominio del juego aéreo y seguridad en cada intervención, manteniendo el arco de Platense en cero. Su actuación fue decisiva para sostener el resultado y reafirmar su presente en la Primera División.
Este no es un gesto aislado: Borgogno ya había demostrado su devoción por la Difunta Correa tras lograr el ascenso con San Martín de San Juan. Aquella vez, parte del plantel y el cuerpo técnico se dirigieron al santuario de la santa en Caucete, San Juan, para agradecer por el logro. Llevaron la copa, encendieron velas y compartieron el festejo con hinchas presentes, consolidando así un ritual que combina fe y éxito deportivo.