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Columna

Hola Javier, te estamos llamando, desde San Juan

Lo cruel se puso de moda. También ignorar a las provincias. Nunca nos fue bien con la Rosada y un porteño. De unitarios y federales y comunicación en redes sociales hasta el desmayo que no conmovió.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Eduardo Camus


No soy un tipo de radio, pero mientras manejo, suena uno de los temas que todo adolescente de los 2000 escuchó. Pienso “qué bajón para el Chizzo”, que bajón que le hayan colonizado la canción. Y después, un escalofrío me recorrió el cuerpo. Es casi una profecía. Quiero convencerme y me repito “no existen las profecías”, pero como cualquier sanjuanino de bien en mi cabeza resuena el “que las hay, las hay”. “Yo soy el rey de un mundo perdido// Soy el rey y te destrozaré// Todos los cómplices son de mi apetito”. Javier Milei no se equivocó. Estamos perdidos ante el caos de la incertidumbre y la crueldad. Nos están destrozando con los latigazos del ajuste. Y hay cómplices de este cambalache. Me paro en el semáforo de la Mendoza y Líbano. Vienen unos pibes a limpiar el parabrisas del auto. Me dicen que son albañiles. Que se quedaron sin laburo. Que a veces llegan a comprar dos comidas para la familia. Panic show a plena luz del día. De San Juan para el lejano centro porteño desde el que el León les ruge a los herbívoros. Nada más.

El psicoanalista y escritor Jorge Alemán en una nota publicada en Página 12 condensa una pregunta que se respira en el aire desde que asumió Milei, cuándo y con quiénes aparece el límite. Nadie en sus cabales hubiese pensado que un presidente que ataca sistemáticamente a todo el que no piense igual a él podría ser la máxima representación del poder público del país. Milei personaliza la más tremenda sátira política, una falsificación plena y absoluta de la política. Encarna un personaje violento que a viva voz, llevando la discusión política a lugares desconocidos abusando de las plataformas digitales – ¿si la realidad es lo que pasa a Twitter, cuánto real es? - promueve el odio, el resentimiento y con sus medidas deja a miles de argentinos bajo la línea de la pobreza sin que se le mueva un solo pelo de la peluca.

Pareciera que está blindado por su guardia imperial de trolls e insensibilidad, que roza con la deshumanización absoluta, al punto de mofarse de un pibe desmayándose en un colegio o de una persona con discapacidad. “Mencionar a los comunistas es tan peligroso que genera problemas siempre”, le dijo Milei al segundo pibe que se desmayó mientras despotricaba contra el que piensa distinto. A los dos días estuvo con Chiche Gelblung y dijo que su madre debería cobrar una jubilación menor a su padre porque “no trabajó”. Me acordé de Calle 13. Otra vez una canción. “El que no quiere a su patria, no quiere a su madre”.

Es cool ser malo, hay cierto goce en la humillación del otro. Milei es un político que rompe con la idea de bien común, con la administración justa de la cosa pública y plantea, figurándose a sí mismo con un león, el gobierno más salvaje que hayamos vivido en democracia. Desde el 10 de diciembre vivimos en estado de excepcionalidad, crisis profunda sin ningún tipo de reglas, vivimos una época donde vale todo y nada importa realmente. La falta de reglas claras, derechos que se pisotean a diario, abusos y excentricidades, le dan el marco a una Argentina sin límites. No hay límites económicos ni morales, es todo incertidumbre, vivimos al borde.

Las marchas y contramarchas de Milei desconciertan. Un día convoca y al otro día falta. No hace falta irse muy atrás en el pasado. Primero dejó plantados a los gobernadores que convocó. Antes, el ida y vuelta furioso luego de que se publicara que la planta de Casa Rosada recibió un aumento del 48%, porcentaje que ni en sueños figura en la paritaria del común. A la doble vara se le sumó lo más increíble. Su justificación es que él mismo no sabía lo que había firmado. Dale, máquina, seguí así que pronto vamos a ser inspiración de una película bizarra que sabemos que el INCAA no financiará.

El mayor miedo es caer en la pobreza, este gobierno arrojó a más personas al abismo que los dos últimos gobiernos en solo 3 meses. Todos queremos aferrarnos con uñas y dientes a lo que sea, como sea para no ser pobres. Estamos haciendo esfuerzos tremendos y se nos pide más sacrificio, ¿qué más quieren? Los argentinos aún teniendo trabajo en blanco no llenamos el carrito ni sabemos si vamos a poder pagar la luz. La única certeza que tenemos es que por primera vez hay una generación que vive peor que sus padres. La centralidad absoluta de la figura del mandamás deja al resto en un lugar pasivo, casi de incómodos espectadores. Un rey desnudo no solo expone su intimidad sino la de todo el sistema político y profundiza la crisis de representatividad. Lo mismo que sucede con las decisiones nacionales con relación a las provincias. La imposición de la agenda de la ciudad puerto sobre el resto del territorio nacional ha generado demasiados problemas para el desarrollo del país, para ejemplificarlo solo hay que pensar en los últimos presidentes: Javier Milei, Alberto Fernández, Mauricio Macri y como bonus track chupete De La Rúa; todos porteños, uno peor que otro. El límite somos las provincias, donde sabemos que la Patria no empieza ni termina en la avenida General Paz, que estamos más preocupados por los barrios de nuestros pueblos que por las luces de los estudios de televisión.

Milei vino dos veces a San Juan, en noviembre del 2022 y en abril del 2023. Dio charlas sobre economía en el Club Social y después recorrió la Peatonal. En las dos ocasiones optó por el silencio. “De San Juan no hablo”, dijo mientras la tierra del sol y el buen vino lo amparaba. Calificó a las retenciones mineras como una aberración, pero en diciembre las subió del 8% al 15% y a los pocos días dio marcha atrás con la decisión. No las eliminó, aunque las desprecie discursivamente. Las retrotrajo al 8%.

La política circo encontró su máximo exponente y nos está llevando a la disolución nacional. Nosotros tenemos la responsabilidad patriótica de construir desde la periferia al centro. La respuesta a la locura es un pacto del pueblo y volver a construir el sueño de una Patria federal. Hay momentos en la Argentina que parece que la espada de Damocles pende de un hilo sobre nuestros cuellos, hasta pareciera que se cortó definitivamente la posibilidad de realizarnos como país. Milei, este presidente violento, que vende una imagen de Joker, hace pensar que es uno de esos momentos. Pero lejos de ser un momento destacado de nuestra historia, es chato, sin brillo, sin valentía, cero coraje y nula audacia. Lleno de timoratos, especuladores y personajes que parecen ser sacados del lado Z.

Soy argentino. Soy sanjuanino. Tengo en la sangre la certeza del sí se puede. Si las más feroces tragedias naturales y hasta el rugido de la tierra no pudieron con nosotros, no hay razón que me impida pensar en la reconstrucción- Es entre todos. Ante la desprotección y el odio, seguiremos poniendo organización y comunidad. Sigo manejando. Ahora casi como un corto de tele, suena Calle 13. “Soy la fotografía de un desaparecido//La sangre dentro de tus venas//Soy un pedazo de tierra que vale la pena”. Coincido completamente con Residente. Valemos la pena.

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