Si bien no son artículos extremadamente locos o desconocidos, hay algunas solicitudes de compras que hacen los sanjuaninos en páginas de Internet que pueden llegar a sorprender a más de uno.
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SUSCRIBITESi bien no son artículos extremadamente locos o desconocidos, hay algunas solicitudes de compras que hacen los sanjuaninos en páginas de Internet que pueden llegar a sorprender a más de uno.
Los anuncios abarcan una enorme cantidad de rubros y en ocasiones están todos mezclados, al punto tal de ver que alguien pide en un apartado unas bolas de rulemanes de distintas medidas y a continuación otra persona quiere adquirir un Rólex, esos relojes que muchos vemos en las películas –incluso hasta se duda de su existencia-.
Para empezar con algunas ‘rarezas’ que rastrean en el ciberespacio los comprovincianos se puede mencionar ‘huevos fértiles para incubar’.
Y mientras esta búsqueda apuesta a la vida, también hay algunas que se encuadran en la vereda de enfrente, como por ejemplo un interesado en comprar un nicho en el cementerio de Rawson.

También hay quienes tienen los sentidos apuntando a los metales, donde el oro es requerido en todas las formas que uno se pueda imaginar (monedas, joyas, relojes, etc), pero también tiene muy buena consideración el cobre. En este caso, si es ‘limpio’, mejor.
Donde se abren más los ojos es cuando se observa que cotizan muy bien los mechones de pelo. Incluso aquella persona que esté pensando es desprenderse de su larga cabellera puedo alzarse con una interesante suma.
Con la llegada de la temporada de frío aumentó la demanda de elementos para calefaccionarse. Las garrafas, en sus distintos tamaños, son tal vez las más codiciadas en este grupo. Aunque no se quedan tan atrás las salamandras, un aparato que cada vez toma más protagonismo a la hora de calefaccionar una casa.
Y dentro de este grupo que tiene hilo directo con el fuego hay que nombrar a las ollas a presión, esas a las que las abuelas le sacaban el jugo, generando en su interior manjares que más de un paladar agradecería en estos tiempos de comidas express.
Como era de esperar, los sanjuaninos también tejen mercados paralelos de moneda extranjera. Sin dudas, los dólares cabeza grande, chica, azules o hasta manchados permanentemente entran en este juego. Y no se quedan muy atrás los euros ni los reales, una moneda vecina que cuenta con sus fans en tiempos en los que el peso argentino pierde por goleada.
El sentimiento futbolero también dice presente en este mercado virtual. Cada vez se ha vuelto más común que algunos hinchas salgan a cazar camisetas de sus clubes preferidos. Sin ánimos de hacer un ranking, las camisetas de River y San Lorenzo son las más solicitadas.
Y, en este mar de particulares pedidos, queda de manifiesto una máxima de esas madres súper austeras: “No hay que tirar nada”. Y es que impresiona la cantidad de cosas que uno da por inútiles una vez que se estropean, quedan chicas, queman, o rompen, pero que otras personas están dispuestas a pagar por ellas.
Y, obviamente, que la lista podría ser mucho más larga en un mundo virtual que no entiende de límites. Pero a todos aquellos románticos de la compra-venta de antaño pueden quedarse tranquilos que por mucha modernidad, imágenes y ‘Me Gusta’ no hay forma de que alguien les quite de su memoria auditiva la entrañable ‘música’ que viene a continuación:

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