solidaridad en tiempos de pandemia

Sanjuaninos hicieron un respirador "low cost" y se presentarán en un concurso mundial

Un grupo de 4 profesionales sanjuaninos se sumó a una convocatoria mundial que busca un diseño barato, de fácil fabricación y seguro de este elemento crítico para lucha contra el COVID-19. Ya lograron un primer prototipo simple pero ahora redoblan la apuesta y quieren sumar más tecnología.
martes, 31 de marzo de 2020 · 09:24

La cantidad de camas en terapia intensiva con respirador automático son la diferencia entre la vida y la muerte durante la pandemia de coronavirus COVID-19. Estos elementos, caros y difíciles de comprar, de repente pasaron a ser el centro de atención en el mundo, cuando las autoridades de Estados se dieron cuenta que por la facilidad de contagio que tiene esta enfermedad, si los sistemas de salud colapsan tienen que elegir quién podrá disponer de ventilación asistida y quién se queda sin esperanzas de vida. 

Con esto en mente, diseñadores, técnicos y mentes curiosas de todo el mundo se pusieron a pensar y repensar modelos baratos, fáciles de fabricar y de fácil construcción para que haya más posibilidades de salvar vidas. Este fue el primer empujón que también sintieron los sanjuaninos Andrés Martínez, Eduardo Martínez, Santiago Ghione y Leonardo Martínez, que apenas arrancó la cuarentena, en vez de enchufarse a Netflix, buscaron la manera y lograron construir un prototipo de respirador que es tan simple que podrían fabricarse hasta 500 por semana. 

Los cuatro amigos tienen en común que trabajan en empresas industriales y cuentan con algunos elementos para hacer las piezas metálicas y el resto se hizo con una impresora 3D. El diseño está inspirado en otros que se cranearon en España y tiene algunas mejoras que realizaron los sanjuaninos. Todo se puede hacer en San Juan, tal como lo demuestra el primer "bebé" de los jóvenes. 

 

Si bien el prototipo cumple su función "de base" que es impulsar aire por la boquilla, apenas terminaron de hacer el "respirador low cost" llegó un primer baño de realidad: así como está todavía no puede ser utilizado. Es que estos elementos son considerados "soporte vital" y no pueden ser usados sin haber pasado por pruebas y protocolos, además de que en la actualidad los equipos que se usan en las terapias cumplen otras funciones como monitorear el estado y la oxigenación del paciente. Eso significa que el modelo de los sanjuaninos no estaría todavía listo para ser usado en los hospitales. 

Pero lejos de desalentarse, los amigos decidieron darle (otra vez) una vuelta de rosca a las malas noticias y siguieron investigando. Habían logrado un diseño y un prototipo de respirador sin conocimientos médicos, en pocos días y todavía les quedaban ganas de ayudar. Entraron en la segunda parte del trabajo e insistieron en la búsqueda de soluciones que desde sus lugares y conocimientos pudieran aliviar un poco los problemas de la crisis global que causa la pandemia. 

No pasaron un par de días que los sanjuaninos encontraron la forma de pasar los días de encierro ayudando: una convocatoria mundial para buscar un respirador low cost, fácil de fabricar y seguro. Se trata de un "concurso" lanzado por el Hospital Central de Montreal, Canadá, que puso 200.000 dólares a disposición de diseñadores, técnicos y entusiastas del mundo que tengan sus versiones de este tipo de aparatos o puedan sumar ideas. 

Andrés Martínez, uno de los que hizo el respirador sanjuanino, contó que hay especificaciones que deben cumplir que todavía deben desarrollar. El desafío que tienen ahora es poder pasar de un diseño muy simple como es el prototipo que ya hicieron a uno complejo que pueda programar velocidad, volumen de aire, mida pulsaciones, oxigenación y ritmo cardíaco. De esta manera sí cumpliría con todas las funciones que realizan los que actualmente compran los hospitales. 

En un primer paso, los sanjuaninos están decididos a investigar y pensar el mejor diseño que puedan alcanzar, aunque el objetivo no está puesto en el fondo del concurso, sino en llevar su experiencia y conocimiento a los que más lo necesitan. Como el proyecto plantea después poder entregar los planos a todo el mundo (por eso piden que se pueda fabricar en cualquier país), Andrés contó que empezaron a convocar a la distancia a otros profesionales. "Lo bueno de esto es que son miles de personas en el mundo sumando a un mismo diseño. Tal vez nosotros no llegamos a hacer el proyecto ganador, pero sí podemos aportar con la idea de una pieza o parte que sí termine en el respirador final. Nos ilusiona poder aportar una idea que pueda ayudar", asegura.  

Comentarios