Economía

Sobreviviendo con la mínima en San Juan

Alicia Quintero y Mónica Álvarez son dos jubiladas que intentan llegar a fin de mes con un ingreso mensual de $10.000. Servicios, alimentos y remedios, los tres destinos principales del dinero. ¿Algún gustito? Bien, gracias.
jueves, 01 de agosto de 2019 · 23:03

Ambas cobran $10.000, la jubilación mínima. Ambas sobrepasan los 60 años e intentan llegar a fin de mes como pueden. Se la rebuscan vendiendo productos, trabajando en cooperativas y haciendo lo que sea para cubrir los gastos que requiere mantenerse. Alicia Quintero (69) y Mónica Álvarez (61) son las protagonistas, tomaron la posta y contaron en primera persona el raid que hacen cada vez que cobran. 

Las dos cobran en el Banco San Juan. Como el monto es bajo, pueden sacar la jubilación de una sola extracción. Lo primero que hacen es ir a pagar los servicios y los impuestos (cuando les alcanza). Con los tarifazos, destinan hasta un 35% del sueldo en pagar servicios como la luz y el gas. 

La tercera parada es la farmacia, en donde compran los remedios que no les entregan gratuitamente en la salita. Generalmente compran medicamentos para la acidez, para los ojos y algunos para los huesos (que son los más difíciles de conseguir). 
La cuarta parada es la compra de alimentos. Allí se gastan lo poco que les queda. De gustos, ni se habla. 

El poder adquisitivo de los jubilados y pensionados decayó considerablemente. En el 2018 los jubilados recibieron un incremento del 28.5% ante una inflación del 48% que tuvo el país, lo que representa una pérdida de la capacidad de consumo y mucho mayor de ahorro. 

Las protagonistas

-Alicia Quintero tiene 69 años, dos hijos y vive en casa propia en el barrio René Favaloro, de Chimbas. Cobra $10.000 por mes pero le queda un poco menos porque tuvo que sacar un préstamo. Con ese dinero se compra la comida, paga los servicios y cubre los gastos de los medicamentos que no le dan en el centro de salud. Alicia trabaja porque con la jubilación no llega. Limpia, plancha y también hace reparto de viandas a domicilio. Aún así, desde hace dos años no puede salir a comer afuera y contó que como no tiene dinero para comprar regalos para los cumpleaños, inventa que está indispuesta para no ir. 
-Mónica Álvarez tiene 61 años. También cobra la mínima. Nunca tuvo la chance de entrar al sistema formal de trabajo y no completó aportes. Tiene 3 hijos, uno de ellos es discapacitado. Para llegar a fin de mes trabaja de lo que sea. Como cocina bárbaro, prepara alimentos y los vende. “Los gustos que me puedo dar es comprarme un sachet de leche para tomarme un submarino”, dijo ante la consulta de esta cronista sobre la posibilidad de comprarse algo que le guste con su sueldo. “Ya no se puede vivir, sobrevivimos con la mínima”, finalizó. Y esta tremenda frase lacerante se tenía que convertir en el título de la nota. Y así lo fue.