El escenario es casi apocalíptico: decenas de viejos árboles
caídos, arrancados de raíz por el viento que arrasó con el parque la semana
pasada. El predio, ubicado frente al autódromo, en Rivadavia, es un clásico de
los sanjuaninos, uno de los lugares elegidos para el asado y el mate del fin de
semana, precisamente por su frondosa arboleda que mantienen el predio siempre
fresco.
Ahora da pena ver esos árboles centenarios caídos, algunos
tan altos que atraviesan casi toda la franja que se llena de verde en el
verano. Un pino gigante y bien verde, cayó sobre una de las mesitas de cemento y la partió en el impacto. La mayoría de los árboles que cayeron, estaban secos.
Aunque algunos cables permanecen cortados en el piso por el temporal
y los obreros trabajan en su reparación, desde Energía San Juan aseguraron que
Zonda no se quedó sin energía en esos días.