Naturaleza en miniatura: conocé los secretos de los pequeños cangrejos que habitan las aguas de San Juan
Recorriendo distintas zonas de la provincia, en cauces y vertientes, estos animalitos llaman la atención moviendo sus tenazas. Mirá dónde encontrarlos y su importancia.
Cangrejos en miniatura, las características de las llamativas criaturas que forman parte de la naturaleza de San Juan.
Ya sea en las heladas aguas del camping Agua Negra, en Jáchal, o en las surgentes de Pedernal, en Sarmiento; basta con agacharse un poco y mirar con atención. Entre piedras, hojas y restos vegetales se mueven unos particulares habitantes de los cursos de agua sanjuaninos: pequeños cangrejos de agua dulce que, aunque casi pasan desapercibidos por su tamaño, cumplen un rol fundamental en el ecosistema y la naturaleza, y hoy se encuentran en peligro de extinción.
Se trata de los Aeglidae, un grupo de crustáceos decápodos endémicos del sur de Sudamérica, únicos en su tipo por habitar exclusivamente ambientes continentales. En San Juan vive una sola especie: Aegla scamosa, un diminuto cangrejo que mide apenas entre 6 y 8 milímetros de longitud y cuya distribución en el país se limita al sur de Cuyo y el noroeste de la Patagonia.
Estos “cangrejitos”, como suelen llamarlos quienes los observan en el campo, no siempre estuvieron tan visibles. En 2021 fueron noticia al reaparecer en las aguas del Parque de la Diversidad, en Rivadavia, luego de más de seis años sin registros. Hoy, según indicaron desde la Secretaría de Ambiente de la provincia, las poblaciones parecen estar un poco más expandidas, aunque siguen siendo pequeñas y frágiles.
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Según explicaron desde la Secretaría de Ambiente a Tiempo de San Juan, su hogar son los cuerpos de agua dulce: arroyos, ríos, lagunas y lagos de aguas limpias y bien oxigenadas. Allí viven en el fondo, refugiados bajo piedras o entre la hojarasca, donde pasan la mayor parte del día ocultos. Recién por la noche salen a alimentarse, aunque si detectan comida cerca pueden dejarse ver a plena luz.
Más allá de su aspecto curioso, con un cuerpo ovalado y aplanado y apenas tres pares de patas para desplazarse, Aegla scamosa cumple una función ecológica clave. Es carroñera y ayuda a reciclar la materia orgánica al alimentarse de restos de animales muertos, además de consumir pequeños invertebrados y larvas de insectos. En ambientes bien conservados, forma parte de la cadena trófica y sirve de alimento a peces, anfibios y aves.
Su presencia también dice mucho sobre el estado del ambiente: estos cangrejos son considerados bioindicadores, ya que solo sobreviven en aguas de buena calidad, según afirmaron los especialistas. Es decir, donde hay Aegla scamosa, el ecosistema acuático suele estar sano.
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El ciclo de vida de esta especie tiene otra particularidad que la diferencia de los cangrejos marinos. No atraviesa una fase larvaria: de los huevos nacen juveniles muy similares a los adultos. Esta adaptación les permite vivir en aguas corrientes sin ser arrastrados, ya que desde pequeños pueden aferrarse al sustrato.
Sin embargo, esa misma especialización los vuelve vulnerables. Al necesitar altos niveles de oxígeno disuelto y formar poblaciones reducidas, cualquier alteración del hábitat puede afectar seriamente su supervivencia. Lo importante: observarlos, disfrutarlos y no tocarlos, para evitar que esta especie siga en peligro.