Tras un 2025 marcado por altibajos, caída del poder adquisitivo y dificultades en la cadena de pagos, las ferreterías de San Juan empezó a mostrar señales de recuperación. Aunque lejos de un crecimiento fuerte, referentes del rubro coinciden en que las ventas repuntaron hacia el cierre del año pasado y que el inicio de 2026 llega con expectativas más favorables, impulsadas por la obra privada, la minería y una mayor competencia de precios.
Desde la Cámara de Ferreteros de San Juan, su presidente Juan Janavel explicó que el balance del año fue positivo, aunque sin un salto significativo en el consumo. “No fue una venta superadora, pero terminamos el año de manera positiva. El poder adquisitivo cayó mucho, pero cuando algo se rompe en la casa, hay que arreglarlo”, señaló. En ese contexto, las ventas estuvieron vinculadas principalmente a reparaciones y mantenimiento doméstico, más que a grandes proyectos de construcción.
Fabricio Torés, de ConstrucTores, coincidió en que 2025 fue un año irregular y con comportamientos muy dispares en la demanda. Según explicó, la primera mitad del año estuvo marcada por una fuerte caída en las ventas. “Había meses en los que apenas alcanzaba para cubrir gastos. Ahora el comienzo de este año es mucho mejor que el anterior”, sostuvo.
Torés detalló que el desempeño del sector estuvo condicionado por clientes puntuales y proyectos específicos. “La primera parte del año fue muy complicada, después hubo algo de repunte, pero sin continuidad”, explicó. En su caso, las ventas estuvieron vinculadas a empresas mineras, universidades y algunas obras privadas, aunque con menor volumen que en otros períodos.
El referente de ConstrucTores también remarcó un cambio estructural en el comportamiento del mercado. “Antes se trabajaba más con inversión; hoy se trabaja con mantenimiento”, afirmó. En ese sentido, explicó que los productos más demandados fueron insumos básicos, materiales eléctricos y artículos para reparaciones domésticas, mientras que los grandes pedidos de construcción fueron excepcionales. “Ya no se venden pallets enteros como antes. El cliente compra lo justo y necesario”, resumió hace algunos meses.
Más ofertas y nuevas estrategias para sostener las ventas
Uno de los factores que marcó el desempeño del sector fue la interrupción de la cadena de pagos. Juan Jesús García, de Ferreplus, explicó que si bien hubo un leve crecimiento, el panorama estuvo condicionado por dificultades financieras. “Se cortó mucho la cadena de pagos. Tuvimos una pequeña evolución, pero no la que habíamos proyectado”, afirmó. A pesar de ello, remarcó que las expectativas para 2026 son de una mejora más significativa, en la medida en que se reactive la actividad económica.
En paralelo, las ferreterías se vieron obligadas a modificar sus estrategias comerciales. Las promociones, los convenios con tarjetas y las cuotas sin interés se volvieron herramientas habituales para sostener las ventas. “Antes el cliente venía solo; ahora hay que buscarlo, asesorarlo y ofrecerle facilidades”, explicó Janavel. En ese marco, también se intensificó la competencia con las plataformas de venta online, lo que empujó a los comercios a reforzar el servicio personalizado.
Torés agregó que, en su caso, el contexto obligó a diversificar las estrategias comerciales. “Hay que probar con publicidad, ofertas y distintas formas de llegar al cliente. En momentos de crisis, no queda otra que adaptarse”, sostuvo.
Otro fenómeno que impactó en el rubro fue la apertura de importaciones y la llegada de nuevas marcas. Según los referentes, esto permitió ampliar la oferta de productos y moderar los precios, especialmente en herramientas, materiales eléctricos y pinturas. “Hoy hay más variedad y algunos precios bajaron, lo que genera más oportunidades para el consumidor”, indicaron desde el sector.
Obra privada, minería y expectativas para 2026
El repunte de la obra privada aparece como uno de los principales motores de la demanda. García señaló que en la construcción privada se registró un crecimiento visible, con mayor actividad en viviendas y galpones, mientras que el sector público no mostró una recuperación significativa. En esa misma línea, la expectativa puesta en la minería -gracias a las aprobaciones de los RIGI- aparece como un factor clave para el futuro del rubro, con un posible efecto derrame sobre el comercio y la construcción.
En el caso de Torés, destacó que durante gran parte de 2025 tuvo como cliente a una importante minera sanjuanina. Además, también vendió materiales a un organismo nacional, aunque aclaró que no se trató de obras de gran magnitud.
“Hay una buena expectativa con la minería, gracias a los RIGI que aprobaron en proyectos en San Juan”, dijo García. “Hay una buena expectativa con la minería, gracias a los RIGI que aprobaron en proyectos en San Juan”, dijo García.
El escenario actual contrasta con el que describía el sector poco más de un año atrás. En septiembre de 2024, los referentes hablaban de precios estabilizados y de un consumo impulsado por la idea de resguardar valor en materiales de construcción. Actualmente, en cambio, esa lógica prácticamente desapareció: los sanjuaninos ya no compran cemento o hierro como inversión, sino que adquieren insumos básicos para reparar lo indispensable en el hogar.
De cara a 2026, el sector ferretero se mueve entre el optimismo y la cautela. Los referentes coinciden en que el escenario es más alentador que el de años anteriores, pero advierten que la evolución del consumo dependerá de variables macroeconómicas y del comportamiento del bolsillo de los sanjuaninos. “Lo macro parece más ordenado, pero todavía falta que eso se refleje en la microeconomía”, sintetizó García.