Arrancaremos este artículo haciéndoles saber que no sólo nos encontramos con manipuladores emocionales en las relaciones de pareja. Entre nuestras amistades también pueden colarse estos “vampiros emocionales” que consiguen que hagas lo que ellos quieren sin que muchas veces seas ni consciente de ello.
La manipulación emocional se produce cuando una persona ejerce técnicas de persuasión para conseguir que otro sujeto haga lo que esta quiera buscando siempre su propio beneficio y el desmerito de la otra persona.
Las personas manipuladoras poseen un halo seductor que los envuelve, unido en ocasiones a conversaciones amenas y simpáticas, con la que influye y convence a su entorno de sus propósitos, siendo capaces de darle la vuelta a las situaciones a su favor, lo que acaba produciendo un control sobre la otra parte.
Suelen ser personas inseguras, con baja autoestima, pero sin embargo intentan dar la imagen opuesta. Cultivan su aspecto exterior, y sus temores e inseguridades son encubiertos bajo actitudes egoístas, en ocasiones caprichosas, y en muchos casos mostrándose como víctimas de las circunstancias.
La inseguridad del manipulador hace que emplee técnicas para resolver sus problemas basadas en la dilatación de la resolución de problemas para aparecer cuando ya no da más la situación como salvadores, envolviendo con sus mentiras a la víctima.
Si algo los caracteriza es ser egoístas en lo más amplio de la expresión, solo piensan en ellos y en su propio beneficio sin importarle el dolor de nadie, careciendo de asertividad o empatía, lo que le lleva a emplear primero medios sutiles, como regalos, bonitos gestos, mensajes y llamadas de teléfono envolventes…., todo para conseguir que los demás hagan lo que él quiere, y si no consigue su propósito, algunos se vuelven cada vez más agresivos pudiendo llegar hasta la violencia verbal, económica, o psicológica.
Debido a esta inseguridad se sienten muy incómodos en todo tipo de relaciones (laborales, de pareja, de amistad...) Esto les lleva a carretear constantemente su estado inestable, tendiendo a juzgar a los demás, y hacer ver que sólo ellos tienen la razón o verdad absoluta. Se colocan en muchas ocasiones en posesión de la verdad, ya que saben de todo y conocen de todo, y quien no piensa como ellos o se adapta a sus deseos es desvalorizado, a veces en chiste con fondo de verdad, a veces directamente descalificándolos con distintas expresiones.
Es importante saber que les caracteriza una baja tolerancia a la frustración. Cada vez que experimentan situaciones que consideran que les frustran o ponen en entredicho su posición o poder reaccionan con rabia, se ponen alerta y atacan desde la intolerancia, la crítica destructiva, o incluso la agresividad física y verbal si se sienten amenazados.
Nunca tendrán suficiente, siempre piden, y exprimen sin límite a sus víctimas. Satisfacen su propio ego a través de la manipulación más sofisticada ya que necesitan sentir que tienen al otro a su disposición, hasta el extremo de doblegarlo, habitualmente con mentiras, falsas promesas, o fantasías, haciéndoles sentir un ser poderoso.
Está claro que utilizan a los demás para lograr sus fines cada vez que pueden, a menos que la persona ponga fin a ese abuso y explotación. Un manipulador no suele dejar libre a sus presas, sino que intenta exprimirlas al máximo pidiendo y exigiendo sacrificios cada vez mayores, amparándose en recordarles todo lo que ellos hicieron por la relación, sea esta del ámbito que sea, laboral, de amistad o de pareja.
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¿Cuáles son los rasgos que tienen que nos permiten reconocerlos?
- Irresponsabilidad. Las personas manipuladoras suelen huir de las responsabilidades, no asumen las consecuencias de sus actos pues no creen que aprovecharse de las debilidades ajenas sea algo malo. Aunque lastimen a los demás, no sentirán remordimientos.
- Nunca asumen la culpa de sus acciones. De hecho, lo que logran es infundir en la víctima un sentimiento de culpabilidad, que usarán como su principal arma. Además, suelen llevar a cabo estrategias comunicativas con diferentes fines, como fingir ignorancia, difundir información falsa a sabiendas y, especialmente, infundir dudas en la otra persona.
- Actitud protectora. En los casos más sutiles de manipulación emocional, el manipulador se presenta como el “protector”. En práctica, le hace creer a su víctima que no es capaz de valerse por sí misma y que le necesita. A cambio de esa “protección”, que puede ser económica o emocional, el manipulador le pedirá que se adapte a sus deseos. De esta forma, la protección se convierte en un control total generando una relación de profunda dependencia.
- Gaslighting o hacer luz de gas. Se trata de una manipulación mental tan sutil que muchas personas no se percatan de ella. Básicamente, el manipulador emocional se dedica a minar la autoconfianza de su víctima distorsionando la realidad para adaptarla a su visión de lo que sucede. En los casos más graves, la víctima incluso llega a dudar de su memoria y cordura ya que el manipulador no tiene escrúpulos en cambiar los hechos y mentir para generar una dependencia. Constituye una forma de maltrato psicológico.
- Infundir miedo. Es una de las estrategias de manipulación mental y emocional más usadas y eficaces puesto que hace leva en los temores de la víctima. Una vez que el manipulador descubre sus miedos, los exagerará para asustar a la persona y lograr que haga lo que desea. En la pareja, es común recurrir al miedo al abandono o a la sensación de indefensión.
- Castigo. El manipulador emocional casi nunca recurre a la violencia física, su violencia es psicológica. Por eso, castiga a su víctima cada vez que no cumple con sus exigencias. Ese castigo puede adoptar diferentes formas, desde humillaciones verbales y sarcasmos hasta un tratamiento silencioso que implica obviar por completo al otro, soslayar sus necesidades emocionales y negarse a afrontar el conflicto, manteniendo así el control de la situación.
- Son cíclicos. Siempre utilizan las mismas estrategias una y otra vez. Si ha aprendido que ser amable y ofrecerse a hacer cualquier cosa para ayudar al comienzo de una relación eventualmente le otorga un cheque en blanco para hacer lo que quiera, es probable que el manipulador siga usando esa técnica. Si ha obtenido poder mediante el uso de la intimidación o el miedo, seguirá esa técnica y la repetirá siempre.
¿Cómo salir de las garras del manipulador?
Para poder salir de una situación de manipulación lo primero que debe hacer la persona es reconocer, observar y aceptar la situación que está atravesando desde una mirada objetiva. Este paso ayudará a alejarse y tomarse un tiempo a solas para revisar los eventos sucedidos y darse cuenta de cómo sucedieron los acontecimientos.
Nosotros aconsejamos una técnica que nunca falla que es la observación como una solución cuando se trata de reconocer (y evitar) a los manipuladores. Aquellas personas que se toman el tiempo para observar, controlar y seguir sus instintos cuando se enfrentan a una manipulación tendrán más probabilidades de prevenir situaciones potencialmente peligrosas.
Dominar el arte de la vigilancia de manipuladores permitirá alejarse de relaciones nocivas, y en algunos casos, hasta incluso podría salvar su economía. o la vida misma.
Hay que entender que el tiempo de exposición al lado del manipulador deja secuelas y es importante aceptarlas y trabajar en ellas, de ahí la importancia de buscar ayuda profesional ante las dudas, este paso es clave, ya que él manipulador hará que dudes de todo, siendo en este punto muy importante ya que una mirada externa y objetiva de la situación, te podrá abrir un nuevo ángulo que te ayude a ver con más claridad lo que te pasa.
Anímate a poner límites y veras que lo mejor para tu vida está por venir lejos de los manipuladores emocionales.
Escrito por: Carlos Fernández
Coach y psicólogo.
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