La experencia en medio de los viñeados de 25 de Mayo, que se puede vivir en vacaciones de verano.
En el horizonte, hacia un lado, el Cerro Pie de Palo; hacia el otro, la Quebrada de la Flecha. En medio, las hileras de viñascubiertas de hojas, con racimos de diversos colores y marcadas por rosales que van del blanco al rojo, pasando por el amarillo. Esa postal sanjuanina tan única es la que ofrece la finca Entre Viñedos, ubicada en Villa Santa Rosa, la villa cabecera de 25 de Mayo. Y la mejor noticia es que el espacio está abierto al público. En vacaciones, las familias pueden acercarse, aprender sobre el arte de la vitivinicultura, sacar sus propios racimos, gamelear en canasta y hasta darse el gusto de comer uvas directamente desde el parral.
Roxana, quien heredó la finca de su padre, sacó adelante las plantaciones y decidió compartir la experiencia con la gente. Se encarga de recibir a los turistas con amabilidad y deja ver rápidamente que la pasión por la actividad está en sus raíces, ofreciendo visitas guiadas, caminatas y experiencias rurales según la estación.
Durante un recorrido que ofreció a Tiempo de San Juan, comentó que la finca tiene 18 hectáreas. De ellas, cinco están cultivadas con vides de distintas variedades, entre las cuales la moscatel es su favorita.
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Además, la finca es parte de la Ruta del Algarrobo y cuenta con árboles de esa especie que no solo pueden ser observados por el público, sino que también permiten conocer qué se puede producir con ellos. De hecho, al final del paseo, Roxana ofrece a los visitantes la posibilidad de comprar distintos productos elaborados con harina de algarroba por emprendedores del departamento. Entre ellos, se puede conseguir añapa, patay, alfajores y budines de algarroba.
Acompañada por cuadrillas especializadas de la zona y hasta por una arquitecta que se encarga de definir dónde colocar cada rosal para lograr una composición diferente, la mujer le da un toque distintivo a la finca.
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“Nosotros recibimos a la gente todo el año con mucho placer. Es hermoso ver cómo se interesan, pueden aprender sobre nuestra producción y recorren la finca emocionados”, asegura Roxana, quien siempre tiene un obsequio para sus visitantes. En verano, unos cuantos racimos de uva que ellos mismos pueden cosechar. En otras épocas, después de explicar y permitir realizar prácticas de poda, por ejemplo, ofrece un barbecho para que cada turista se lleve su plantita de uva veinticinqueña a casa.
Embed - Una finca para aprender, gamelear y comer uvas directo del parral en 25 de Mayo
La experiencia se completa con la posibilidad de conocer otros detalles de la fauna y la flora local. Es que el desarrollo del emprendimiento se basa también en el respeto por la naturaleza integral de la zona. Con madrigueras construidas por comadrejas y el constante canto de las aves que musicaliza la experiencia, grandes y chicos pueden realizar un recorrido único. “De hecho, también recibimos personas con discapacidad motriz; tenemos preparados nuestros surcos para que todos tengan la posibilidad de acercarse y vivir la experiencia”, asegura la mujer, que no duda en elegir el mejor racimo para compartir con los invitados.
Datos útiles
La finca Entre Viñedos recibe visitantes todo el año y su entrada tiene un costo módico. Lo ideal es hacer los recorridos por la mañana temprano o durante el atardecer.