Aseguran que para 2030 habrá un 23% menos de alumnos en las primarias de San Juan: mirá por qué
Un informe nacional advierte que el fenómeno se advierte en todo el país y obligará a repensar la organización escolar, el uso de los recursos y el rol docente.
Un informe nacional proyecta que San Juan tendrá un 23,1% menos de alumnos en las escuelas primarias hacia 2030, lo que representa una pérdida estimada de más de 15 mil estudiantes.
San Juan podría tener en 2030 un 23,1% menos de alumnos en las escuelas primarias que en la actualidad. La proyección surge del informe nacional “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado”, de Argentinos por la Educación, que anticipa un cambio profundo en el sistema educativo argentino producto del descenso sostenido de la natalidad.
Según el estudio, entre 2025 y 2030 la provincia perdería 15.627 estudiantes del nivel primario, una caída que se alinea con la tendencia demográfica nacional y global, pero que plantea desafíos concretos para la planificación educativa local: desde la cantidad de secciones abiertas hasta la asignación de cargos docentes y el uso de la infraestructura escolar.
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El informe advierte que la disminución de la matrícula implicará aulas con menor cantidad de estudiantes. Si se mantuviera la misma cantidad de secciones que en 2023, hacia 2030 se produciría una fuerte migración hacia cursos pequeños, con menos de 20 alumnos, un fenómeno que se repetirá en todas las jurisdicciones del país.
Este escenario abre el debate sobre la reorganización de secciones con muy baja matrícula, la posible fusión de cursos y la necesidad de revisar cómo se distribuyen los recursos humanos en el sistema educativo sanjuanino. Aunque tener menos alumnos por aula puede favorecer procesos de enseñanza más personalizados, también genera interrogantes sobre la eficiencia del uso de los cargos docentes.
El impacto en los docentes
Otro de los puntos centrales del informe es la relación entre alumnos y docentes. En la actualidad, Argentina tiene en promedio 16 alumnos por cargo docente en el nivel primario, un valor intermedio en comparación con otros países de América Latina. Sin embargo, si la matrícula cae como se proyecta y se mantiene constante la cantidad de cargos, ese ratio bajaría a 12 alumnos por docente en 2030.
En San Juan, esta tendencia también se haría sentir. La reducción de estudiantes implicará, de no mediar cambios, una mayor disponibilidad de docentes por alumno, lo que abre un abanico de dilemas: desde cómo reasignar cargos y tiempos docentes hacia tutorías, parejas pedagógicas o programas de apoyo, hasta la posibilidad de reorientar parte del gasto educativo hacia infraestructura, materiales o capacitación.
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Un fenómeno que atraviesa a todo el país
Aunque San Juan se ubica cerca del promedio nacional, la caída de la matrícula primaria será generalizada. A nivel país, el informe proyecta una reducción del 27%, lo que equivale a 1,2 millones de alumnos menos en el sistema entre 2023 y 2030.
Las mayores caídas porcentuales se darían en Tierra del Fuego (-36,1%), Santa Cruz (-34,9%) y la Ciudad de Buenos Aires (-34%), mientras que provincias como Santiago del Estero (-19,4%), Misiones (-20,3%) y Corrientes (-21,1%) mostrarían descensos más moderados. En términos absolutos, Buenos Aires, CABA y Santa Fe concentrarán la mayor pérdida de estudiantes.
El informe subraya que el origen del fenómeno es el descenso sostenido de la natalidad, iniciado hace más de una década, que ya está modificando la estructura poblacional del país y reconfigurando la demanda sobre el sistema educativo.
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Repensar la escuela en un nuevo contexto demográfico
Los autores del estudio coinciden en que este escenario obliga a repensar la planificación educativa de mediano y largo plazo. Entre las alternativas que se analizan aparecen la reorganización de escuelas con baja matrícula, la reasignación de cargos docentes hacia intervenciones de mayor impacto pedagógico, la extensión de la jornada escolar o el fortalecimiento de programas no académicos.
En un contexto de restricción fiscal, también se plantea la posibilidad de reorientar gradualmente recursos, respetando los derechos adquiridos, hacia áreas estratégicas como infraestructura, materiales pedagógicos o evaluación y acompañamiento docente.
Para San Juan, como para el resto del país, el desafío será anticiparse a este cambio demográfico y transformar una caída que parece inevitable en una oportunidad para mejorar la calidad y la equidad del sistema educativo, con decisiones basadas en evidencia y planificación sostenida.