Las crecidas registradas en distintos ríos de San Juan durante las últimas semanas no serían un hecho aislado. Según especialistas de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), el comportamiento responde a un verano con lluvias más frecuentes de lo habitual, un escenario que podría extenderse durante lo que resta de la temporada estival.
Agustina Albeiro, licenciada en Geografía e investigadora en Climatología de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, explicó que este verano se presenta diferente a los que suelen predominar en la provincia. A diferencia de los períodos más estables, característicos de condiciones anticiclónicas, este año se observan reiterados episodios de inestabilidad atmosférica.
La especialista detalló que, semana tras semana, se vienen registrando eventos de precipitación de distinta intensidad, pero con una marcada recurrencia. Este comportamiento, señaló, ya había sido advertido por modelos climáticos que desde septiembre mostraban valores de humedad superiores a los normales para la región.
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De acuerdo a los análisis de la UNSJ, las zonas más comprometidas continúan siendo la cordillera, la precordillera y el Este provincial. En ese contexto, Albeiro advirtió que situaciones como rutas interrumpidas, aluviones y crecidas repentinas podrían repetirse, ya que se trata de un fenómeno que también se manifiesta a escala regional.
La investigadora remarcó que el Noroeste argentino se encuentra particularmente afectado por temporales más intensos, y señaló que el cambio climático contribuye a que estos episodios extremos sean cada vez más frecuentes y severos. Por ese motivo, insistió en la necesidad de tomar precauciones y atender a los pronósticos para los próximos meses.
En cuanto a las temperaturas, explicó que si bien los patrones climáticos de largo plazo indican valores superiores a los normales en calor y humedad, la inestabilidad en altura registrada en los últimos días permitió un leve descenso térmico, asociado a la formación de tormentas.
Albeiro aclaró que, hasta el momento, el verano no se presentó como uno de los más extremos. Sin embargo, recordó que en los últimos años los picos más severos comenzaron a manifestarse recién a partir de mediados de enero, una tendencia que mantiene abierta la posibilidad de nuevos episodios intensos.