La Pampa del Leoncito ruega por el viento: la inundación no pudo borrar el terrible daño de los cuatriciclos
Aunque las lluvias inundaron el Barreal Blanco, las huellas de los cuatriciclos persisten y la recuperación del frágil suelo dependerá del tiempo y del viento.
A pesar de la crecida, la Pampa del Leoncito sigue mostrando las huellas que dejaron los cuatriciclos que ingresaron ilegalmente. Foto: El Sol de Calingasta
Las lluvias que transformaron a la Pampa del Leoncito en un inmenso espejo de agua despertaron la ilusión de una recuperación natural. Sin embargo, los últimos relevamientos oficiales confirmaron que las profundas huellas provocadas por el ingreso ilegal de cuatriciclos y areneros siguen marcando el frágil suelo de uno de los paisajes más emblemáticos de San Juan. La recuperación será lenta y dependerá, casi exclusivamente, del paso del tiempo y de la acción constante del viento.
La Pampa del Leoncito, joya natural de Calingasta y uno de los espacios turísticos más singulares de la provincia, atraviesa un proceso de recuperación tan delicado como incierto. A más de dos meses del grave daño ambiental provocado por un grupo de personas que ingresó ilegalmente con vehículos todo terreno, las autoridades confirmaron que la posterior inundación registrada en diciembre no logró borrar las huellas que aún surcan la superficie del Barreal Blanco.
Durante semanas, la crecida generada por intensas lluvias cubrió gran parte de la planicie, ofreciendo una postal impactante y poco habitual: un “mar” en medio del desierto, reflejando la imponente Cordillera de los Andes. Aquella imagen también trajo esperanza. Se creyó que el agua podría haber eliminado las marcas dejadas por los neumáticos. Sin embargo, los estudios más recientes descartaron esa posibilidad.
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“Teníamos la esperanza de que los daños se minimizaran, pero no de que desaparecieran. En los últimos relevamientos todavía se observaban marcas antiguas. El proceso de recuperación es lento”, explicó Gladys González, directora de Patrimonio del Ministerio de Turismo y Cultura, área que tiene a su cargo la protección del sitio. La funcionaria remarcó que, desde el episodio, se reforzaron los trabajos de control y prevención mediante un esquema de articulación permanente con la Policía, Parques Nacionales, el municipio de Calingasta y la Secretaría de Ambiente. “Cada evento que se realiza es comunicado, se hacen recomendaciones y hay recorridos constantes que sirven como apoyo para el cuidado del lugar”, detalló.
Desde el ámbito local, la directora de Turismo de Calingasta, Emilia Bigi, coincidió en que el estado general del terreno mejoró, aunque aclaró que el daño sigue siendo visible. “Está en mejores condiciones gracias a la lluvia que hemos tenido en el departamento. La laguna que se formó hizo que algunas huellas se vuelvan menos profundas, pero todavía no se borran completamente. Las marcas más profundas siguen a la vista”, explicó. Y agregó un dato clave: “Necesitamos más tiempo para que el viento realice la erosión necesaria que permita que el terreno vuelva a quedar en condiciones. Se borra un poquito, pero no todo en general”.
El daño en la Pampa de El Leoncito que generó repudio y acciones
En el lugar fueron identificadas unas 14 personas, provenientes de distintas provincias, entre ellas Córdoba, Tucumán y San Luis. El intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, se presentó personalmente en el sitio y decidió radicar una denuncia formal por daños al patrimonio nacional. Por disposición del ayudante fiscal Marcelo Bustos, se dio intervención al Juzgado Federal, que ahora investiga las responsabilidades y el alcance del daño provocado.
“Estos vehículos se caracterizan por tener una gran potencia y producir una erosión muy fuerte. Esto no se puede limpiar de manera artificial: solo se recupera con el paso de los años, y no sabemos cuánto tiempo va a llevar”, expresó Carbajal tras el incidente. “La Pampa del Leoncito es un patrimonio cultural y natural de la provincia de San Juan, y lo que ocurrió nos genera una enorme tristeza”.
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La gravedad del daño radica en las propias características del lugar. La Pampa del Leoncito, también conocida como Barreal Blanco, es una planicie de aproximadamente 12 kilómetros de largo por 5 de ancho, ubicada en la localidad de Barreal. Su suelo está compuesto por sedimentos finos que se compactan de manera natural gracias al viento casi constante que sopla en la zona. Esa particularidad la convierte en un ecosistema extremadamente frágil: cualquier huella, ya sea de neumáticos o de pisadas, puede tardar años en desaparecer.
Por su valor paisajístico, ambiental y cultural, el sitio está protegido por ley como patrimonio cultural y nacional de San Juan, amparado por el Artículo 120, que resguarda sus valores físicos, naturales, históricos e ideológicos. Además, es un escenario reconocido a nivel internacional para la práctica del carrovelismo —donde se alcanzan velocidades de hasta 120 km/h impulsadas solo por el viento— y para la observación astronómica, gracias a la amplitud del paisaje y la limpieza del cielo.
El 9 de diciembre pasado, tras las intensas lluvias registradas en el departamento, el Gobierno de San Juan emitió un comunicado oficial recomendando a turistas y visitantes no ingresar al Barreal Blanco. “El suelo arcilloso, al estar saturado de agua, es aún más vulnerable a dejar huellas”, advirtieron desde la Dirección de Patrimonio Cultural. La recomendación apuntó a evitar que nuevos daños se sumaran a los ya existentes.
Mientras la causa judicial sigue su curso y continúan los controles preventivos, desde el Municipio observan un cambio paulatino en la conducta de quienes visitan el lugar. “Después de esta situación y de todos estos imprevistos, creemos que el turista empieza a tomar conciencia de la importancia del sitio y de la necesidad de cuidarlo”, sostuvo Bigi.