"¿No les dolió cuando mataron a su hermano?": el trágico antecedente de una familia involucrada en el crimen del Barrio Las Pampas
El asesinato de Ricardo Caballero reavivó el recuerdo del crimen de Rolando Lara, ocurrido en 2016. La familia de la víctima, del caso sucedido el fin de semana pasado, cuestionó actitudes posteriores al hecho y puso en contexto una historia de violencia prolongada que vuelve a quedar bajo la lupa judicial en Pocito. Quién fue el principal culpable del homicidio del joven de 22 años y las últimas novedades.
En diálogo con Tiempo de San Juan, los familiares de la víctima aseguraron que el dolor que atraviesan hoy es comparable con el que vivió en su momento la familia Lara. Sin embargo, manifestaron su indignación por actitudes posteriores al crimen, al sostener que allegados a los imputados habrían pasado burlándose frente a la casa de la madre de Caballero, pese a haber sufrido una pérdida similar años atrás. "¿Qué clase de víctimas fueron en ese momento?, ¿no les dolió cuando mataron a su hermano?", cuestionaron.
El recuerdo al que aluden tiene nombre y fecha. Rolando Lara tenía 22 años cuando fue asesinado el 29 de mayo de 2016 en la zona de calle 17 y Aberastain, en Pocito. Según reconstruyeron los investigadores en aquel momento, el crimen se produjo durante la siesta de un domingo y tuvo como detonante una vieja enemistad entre la víctima y uno de los involucrados. Lara caminaba por la zona acompañado por una joven cuando se cruzó con tres hombres que se encontraban bebiendo en la vía pública.
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Las primeras imágenes tras el homicidio.
De acuerdo con fuentes policiales, la discusión derivó rápidamente en una pelea física. En medio de la gresca, Lara recibió un puntazo en el pecho. Gravemente herido, logró arrastrarse algunos metros antes de caer al suelo. Una ambulancia llegó al lugar y lo trasladó de urgencia al Hospital Rawson, pero el joven murió en el trayecto como consecuencia de la herida de arma blanca.
Por el homicidio fueron detenidos Alexander Ruiz Diamantino, Juan Ariel Trozzo y un menor de 15 años. La investigación determinó que los tres participaron del ataque, aunque no logró establecer con precisión quién fue el autor material de la puñalada fatal. Tras la muerte de Lara, el barrio fue escenario de disturbios: familiares y vecinos intentaron incendiar la vivienda de los presuntos agresores, lo que obligó a un fuerte despliegue policial para contener la situación.
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Juan Trozzo, el principal apuntado por el crimen de Rolando Lara.
La causa avanzó en la Justicia y, dos años más tarde, el 18 de mayo de 2018, Juan Ariel Trozzo fue condenado a 11 años de prisión por homicidio simple. El juicio estuvo atravesado por un hecho llamativo: en el tramo final del proceso, familiares de Rolando Lara modificaron su versión inicial y defendieron al acusado, señalando a otra persona como responsable del crimen. Para la Fiscalía, ese cambio de postura respondió a presuntas amenazas, una hipótesis que fue considerada válida tanto por los fiscales como por los jueces de la Sala II de la Cámara Penal.
Desde el Ministerio Público sostuvieron entonces que en zonas como La Rinconada -donde ocurrió el crimen- los vínculos estrechos y la convivencia forzada generan contextos de presión y temor que influyen en los testimonios. Pese a las contradicciones surgidas durante el debate, la Justicia consideró acreditada la responsabilidad penal de Trozzo y dictó la condena.
El nombre de Juan Trozzo volvió a aparecer en la agenda policial en febrero del año pasado, cuando fue capturado tras permanecer prófugo durante cinco meses. El hombre fue detenido en un operativo realizado por la Brigada de Investigaciones Central en un barrio de Carpintería, en Pocito, y trasladado al Penal de Chimbas, donde quedó nuevamente a disposición de la Justicia por el homicidio ocurrido en 2016.
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Trozzo, tras ser capturado.
Así comenzó el conflicto con los Lara, según la familia de Ricardo Caballero
Los familiares aseguraron a este diario que los conflictos no eran recientes y que se arrastraban desde la época en que vivían en casas aledañas en un asentamiento -ubicado en inmediaciones de Ruta 40 y calle 17-, cuando ya denunciaban malos tratos, hechos de violencia y consumo de estupefacientes por parte de los vecinos involucrados. Indicaron que, pese a ser vecinos desde entonces, las denuncias realizadas en reiteradas oportunidades muchas veces no eran tomadas o, aun formalizadas, no tenían consecuencias.
Ya en el Barrio Las Pampas, las situaciones se repitieron con amenazas, daños materiales, agresiones físicas y episodios que, según señalaron, ocurrieron incluso frente a menores de edad, sin que la violencia lograra frenarse pese a las presentaciones ante distintas dependencias.
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"El Tarta" Arancibia y Alejandro Lara, los imputados por el crimen del Barrio Las Pampas.
El 4 de enero, relataron, el conflicto alcanzó su punto máximo tras una grave agresión contra una familiar de Ricardo Caballero. Afirmaron que, luego de denunciar el hecho, encontraron a Alejandro Lara y Jonathan “El Tarta” Arancibia dentro de su vivienda causando destrozos y que fueron amenazados con armas de fuego al exigirles que se retiraran, señalando además la participación de familiares de Lara.
Más tarde, indicaron que el hombre de 41 añox llegó para ayudar a reparar los daños y, cuando se retiraba, recibió un disparo en medio de varios tiros efectuados desde la vía pública. Tras conocer la gravedad de la herida, familiares y allegados reconocieron que arrojaron piedras movidos por la indignación y el dolor, asegurando que en ese momento ya no había personas dentro del domicilio.