A principio de agosto se abrió la inscripción para formar parte del Servicio Penitenciario de San Juan. Cuando los interesados comenzaron los trámites de inscripción, descubrieron que algunos de los requisitos se habían modificado y desde la fuerza de seguridad explicaron que los cambios implementados permitirán mayor oportunidad para sumar nuevos aspirantes.
Adriel Fernández, director del Servicio Penitenciario, detalló a Tiempo de San Juan que los cambios implementados permitirán una mayor cantidad de interesados en formar parte de la fuerza con perfiles definidos. “La edad era un límite, y si bien hemos tenido casos de chicos muy maduros a los 18 años, ser agente penitenciario suele ser un trabajo arduo, y una persona de mayor edad puede enfrentar el desafío con otra comprensión”, subrayó el funcionario.
Es así que, tras varias reuniones en la órbita de la Secretaría de Seguridad, se estableció modificar los requisitos que tienen que ver con la edad, altura, tatuajes e ingreso al curso. “La revisión sobre el perfil psicológico seguirá siendo rigurosa, ya que buscamos los mejores perfiles para esta labor, pero entendimientos que era hora de permitir algunos cambios en otros aspectos, por eso se flexibilizan algunos requisitos”, reconoció Fernández.
Con relación a la edad, se extiende el límite tanto en la licenciatura como en la diplomatura. Para la Tecnicatura y Licenciatura en Seguridad Penitenciaria el rango de edad era de 18 hasta 22 años, mientras que ahora es de 18 a 25 años. Por su parte para Diplomatura en Seguridad Ciudadana estaba permitido de 18 años hasta 25 años y ahora se amplía hasta los 30 años. Según explicó el director del Servicio Penitenciario de San Juan, es difícil trabajar en una cárcel y tener más madurez o experiencia ayuda, es por eso que se tomó la decisión.
Otra de las flexibilizaciones implementadas es la altura. Tanto para la Diplomatura como para la Tecnicatura y Licenciatura en Seguridad Penitenciaria se admitía aspirantes que midieran 1,60 metro para las mujeres y 1,65 metros para los hombres. Con los nuevos cambios, se equipara la altura tanto para hombres como para mujeres, siendo el mínimo 1,50 metros.
“En base a los tatuajes, hemos aplicado una adecuación que vaya de acuerdo a los tiempos corrientes”, puntualizó Fernández. Previamente se establecía que el aspirante no debía presentar ningún tipo de tatuaje en piernas, brazos, cuello y cara, y en caso de tenerlos, debían ser quitados. Con la flexibilización implementada, se permite que el aspirante tenga tatuajes, salgo en cuello, cara y nuca. Pese a ello, Fernández fue claro al explicar que solo se permitirán tatuajes que no sean ofensivos en otras partes del cuerpo.
Un cambio no menor es la paridad en la asignación de vacantes para el cursado. “Pasamos de 85% para hombres y solo 15% para mujeres a 50-50. Esto es muy positivo porque permite mayores oportunidades para la población femenina”, señaló Fernández.
Pese a las flexibilizaciones, el director del Servicio Penitenciario de San Juan fue claro al recordar que se realiza una estricta revisión en el perfil psicológico del aspirante. “Impulsividad extrema, antecedentes de violencia de género, consumo problemático de sustancia, intolerancia a la frustración entre otros son las características que llevan a dejar afuera al aspirante”.
Las inscripciones continúan abiertas y pueden realizarse en el link de la Universidad Católica de Cuyo.