En la vida, hay momentos en los que una simple noticia o un evento inesperado pueden derrumbar nuestros planes. A diferencia de lo que podríamos pensar, no es el evento en sí lo que define el resto de nuestro día, sino nuestra reacción ante él.
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SUSCRIBITELos contratiempos son inevitables, pero nuestra respuesta no. Aprende a practicar la resiliencia en el día a día, girando el foco de la frustración hacia la búsqueda proactiva de soluciones.
En la vida, hay momentos en los que una simple noticia o un evento inesperado pueden derrumbar nuestros planes. A diferencia de lo que podríamos pensar, no es el evento en sí lo que define el resto de nuestro día, sino nuestra reacción ante él.
La psicología ha demostrado que la resiliencia, esa capacidad de adaptarse y superar la adversidad, es una habilidad que se puede entrenar. No se trata de negar la frustración, sino de gestionarla para que no se convierta en un ancla que nos paralice.
Desde el punto de vista del coaching y la psicología, una persona resiliente no es inmune a los problemas, simplemente esa persona ha aprendido a no quedarse clavada en ellos. En lugar de rumiar sobre lo que ha salido mal, su energía se dirige a encontrar el mejor camino a seguir. Es un cambio de mentalidad, un giro consciente que transforma la pasividad en acción.
La importancia de la validación emocional y la acción consciente
El primer paso para ser más resiliente y “cambiar el aire” como dicen en el argot del boxeo, cuando llegan los golpes, es reconocer lo que se siente sin juzgarse. Si sientes frustración, tristeza o enojo, ante un hecho, acéptalo. La validación emocional es crucial porque al permitir que estas emociones fluyan, pierden su poder. Intenta tomar una pausa, respira profundamente y di en voz alta: "esto es frustración" o "me siento estresado". Esta simple acción crea una distancia saludable entre la emoción y la reacción.
Una vez que la emoción ha sido reconocida, es momento de actuar. El coaching se centra en la acción, por lo que el siguiente paso es romper la inercia negativa con un pequeño gesto. La técnica de los dos minutos es una herramienta muy poderosa. Si hay una tarea que toma menos de dos minutos en resolverse, hazla de inmediato. ¿Tienes un mensaje importante que responder? Hazlo. ¿Un pequeño desorden en tu escritorio? Ordénalo. Estas microacciones generan una sensación de logro y control que puede ser el punto de inflexión.
El poder de la conexión y la distracción positiva
Cuando el ánimo decae, es común que la primera reacción sea aislarse. Sin embargo, la conexión social y las distracciones positivas son antídotos poderosos. Hablar con un amigo de confianza, escuchar una canción que te guste o ver un video divertido puede cambiar radicalmente la perspectiva.
La risa y el contacto social liberan endorfinas, los neurotransmisores del bienestar. No es necesario tener una conversación profunda; a veces, un simple chiste o una anécdota ligera son suficientes para aligerar la carga.
Además, involucrarse en una actividad que te guste puede desviar la atención de los pensamientos negativos. Dedicar tiempo a un pasatiempo, como leer, pintar o escuchar música, actúa como una forma de meditación activa. El cerebro se enfoca en la tarea presente, permitiendo que la mente descanse de la negatividad acumulada.
Tips para cultivar la resiliencia en el día a día
En definitiva, los contratiempos son inevitables, pero nuestra respuesta no. Al aplicar estas estrategias de psicología y coaching, no solo se sobrevive a los días difíciles, sino que se utilizan como una oportunidad para fortalecer la resiliencia y el bienestar a largo plazo. La capacidad de girar un mal momento no depende de la suerte, sino de nuestra habilidad para dirigir la atención hacia las soluciones y seguir avanzando, con determinación y calma.
Escrito por: Carlos Fernández.
Coach profesional y Psicólogo
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