Hay una sola certeza. No es un caso aislado, para nada. El departamento del norte sanjuanino cuenta con una infinidad de historias paranormales, que van desde sacrificios, maldiciones y rituales satánicos hasta avistamientos de ¿OVNIs?
Sean verdades o mitos, dos periodistas jachalleros –Eliana Espejo y Francisco Gómez- contaron a Tiempo de San Juan diversas historias que vivieron y conocieron a través de vecinos durante los últimos años.
El búho crucificado
En primer lugar, el caso más reciente. El hallazgo fue en inmediaciones de las instalaciones de Fabricaciones Militares, en las afueras de San José de Jáchal. Estaba colgado en un palo, de sus alas y con una piedra encima.
Gómez se enteró por una vecina, quien mandó el registro a un grupo de actividades paranormales. “Ella pensó que era gualicho”, dijo.
Sobre el animal, se trata de un ave precordillerano llamado vulgarmente llamado “lechuzo bodeguero” o “uqukaro” en aborigen. Se encuentra en peligro de extinción y por eso tratan de cuidarlos, ya que hay muy pocos.
Embed - Lechuza Blanca en Jachal
Admitió que fue la primera vez que conoció de un sacrificio con un búho, pero bastan los antecedentes con otros animales. “Siempre encuentran gallinas decapitadas en rituales o algún otro tipo de sacrificio”, expuso. Sobre todo, a Francisco le aterra la falta de empatía.
Las muñecas decapitadas
Ocurrió durante la tarde del 28 de diciembre de 2020. Eliana Espejo caminaba con su perro Dylan por la vera del Río Jáchal, al costado de la Ruta 150.
En un momento, encontró una imagen totalmente aterradora. “Se me puso la piel de gallina”, afirmó.
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Eran dos muñecas ahorcadas y colgadas de un árbol. La jachallera tiene un recuerdo puntual. Al igual que ella, su perro se puso muy nervioso.
Tras este hecho, tomó varias fotos para dar a conocer la aterradora postal.
El ritual en un punto turístico
Espejo también recordó aquella experiencia que vivieron alumnos de una escuela rural de Jáchal hace pocos años. Los estudiantes fueron a una expedición en la Cuesta de Huaco.
Al momento de bajar al hotel abandonado de Agua Hedionda, encontraron un maleficio. Vieron telas rojas, copas con sangre de gallos y a las aves estaban descabezadas.
Al igual que su colega, admitió que no fue la primera vez que ocurre este hecho con animales de corral.
Los OVNIs, moneda corriente
Ambos periodistas aseguraron que es un hecho totalmente normal para los vecinos. Hay varias imágenes y videos que lo demuestran.
Un ejemplo al caso ocurrió durante febrero. Los vecinos de Jáchal vieron por varios días muchas luces en el cielo.
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Un lector de Tiempo de San Juan aportó los videos que fueron tomados desde la zona suroeste del departamento, a 7 kilómetros del centro de Jáchal.
"Las luces aparecen de repente, algunas circulan y otras se quedan inmóviles por unos instantes y después desaparecen", explicó el hombre que filmó el video.
“Tengo un programa de radio y siempre me consultan”, expresó Gómez, quien comenzó su ciclo “Mirá quien habla” el pasado viernes 31 de mayo.
El niño de piedra de la Cuesta del Viento y la maldición de la madre al “hijo malo”
Esta historia data de 1947. Es un relato de Mercedes Torres, jachallera de 90 años en ese entonces. A pesar de su edad, contó con una gran lucidez para contar este mito:
Dice que hace muchos años, vivía una mujer muy pobre que tenía cinco hijos, en este lugar que agora se llama La Cuesta del Viento. Dice que entós no se llamaba así, como agora.
Dice que esta mujercita no tenía más di un maicito para dar de comer a sus hijitos, y dice que los puchuscos como dicen, po, ya ‘taban llorando di hambre. Entós la mujer si ha puesto a tostar el máiz. Qui había puesto la callana al juego y ‘taba tostando el máiz pa darles a los hijos y pa hacer cocho, y áhi si ha dau cuenta que le faltaba arena pa seguir tostando. Entós lu ha mandau al mayor, que vaya corriendo a la playa del río Jáchal, po, y le traiga arena, ligerito.
El muchacho mayor que era enteramente desobediente y mal mandau, nu ha queríu ir. Dice que li ha contestau mal a la madre y áhi si ha quedau. Y la madre ‘taba desesperada porque se le quemaba el maicito, y li ha pedíu al hijo que vaya, que lo va a castigar. Y nada. Entós la mujer pa asustarlo lu ha maldecíu y li ha pegau con una caña.
Dice que con la caña se pega a los bichos malos como la víbora, porque la Virgen li ha dau a la caña ese poder. Dice qui áhi se ha formau un remolino de viento y lu ha levantau al muchacho y lu ha dejau en la parte más alta del cerro. Y áhi se ha convertíu en un niño de piegra, entero al niño que Dios ha castigau pa que haiga ejemplo pa los niños malos con la madre. Áhi lo trujo el remolino y áhi lu ha dejau, pa siempre. Y nu es nada eso, es que ha comenzau a correr un viento juerte y caliente, que es el viento Zonda. Dice que todos los días, a la mesma hora que la madre lo maldició al hijo malo, empieza a zondiar.
Y di áhi sale el Zonda, de esa cuesta del cerro ande ‘tá el niño de piegra. Di áhi nace este viento tan malo, que casi no deja respirar. Por eso, po, se llama la Cuesta del Viento.