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Estado de salud

Ataque a una familia en Rawson: cómo evoluciona el niño que fue baleado por su padre

"Lo único que queremos es su pronta evolución, que despierte lo antes posible. Es nuestra prioridad", dijo la tía del chico de nueve años.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Novedades del ataque a una familia en Rawson. Durante la tarde de este viernes brindaron detalles sobre el estado de salud del hijo que fue baleado por su padre, José Luis Miranda. Además, familiares del niño pidieron que continúen las cadenas de oración para la pronta recuperación del chico de nueve años.

"Se encuentra estable y con pronóstico reservado", expresó la hermana de la D.J.H., la mujer atacada a Tiempo de San Juan. Sobre la madre de los chicos y el hijo menor, manifestó que se encuentran bien y conscientes. Los tres victimarios están internados en el Hospital Dr. Guillermo Rawson.

"Mi hermana está en shock. Siempre pregunta por los niños", contó la hermana de la víctima.

"Estamos muy mal", dijo sobre el estado de anímico de la familia. "Lo único que queremos es su pronta evolución, que despierte lo antes posible. Es nuestra prioridad", continuó. Sobre ello, solicitó que continúen las cadenas de oración por su sobrino.

La estremecedora declaración de la mujer

Con un deje de temor y angustia en su voz y un estremecedor nivel de detalle, D.J.H. relató en 'Diario La Brújula SJ' lo sucedido en el interior del departamento que alquila en Villa Don Pablo: "El papá de ellos fue como a despedirse porque se iba a trabajar a otro lado y quería verlos. Tomaron un helado y jugó a la pelota. Los dejó cenar y volvió a jugar. Después quiso hablar conmigo por el tema de plata. Por el tema de cuando él tuviera un fin de semana libre para ir a verlos. Yo le pedí un monto de plata y me dijo que por eso monto él podía ir cuando quisiera y quedarse si quería. Yo le dije que eso no, que iba a hablar con mi abogado, que yo no podía decírselo ya sí o sí. Seguimos hablando de eso, de la plata, del alquiler, de los gastos extras y después me empezó a decir que él siempre estaba en la puerta por si entraba otro hombre. Yo le dije que yo solo estaba con mis hijos ahí y empezó a decirme que él veía entrar a otros. Le dije que no me molestara con eso, que no era así. Y me dijo 'sacá un papel y escribí que no vas a dejar entrar a nadie'. Yo le dije que ya no estábamos hablando de los niños, que ya estábamos hablando de cualquier cosa, que se fuera y ya era muy tarde también”.

"Me dijo que no 'si estamos hablando es porque era importante. Yo, si quiero, te los puedo quitar. Vos no podés dejar entrar a cualquiera' y lo le dije que no entraba nadie. Le dije que ya me estaba hablando mal, diciendo cosas que no son. Ahí me empezó a decir que si tenía que estar todas las noches ahí, iba a estar. Volvió a decirme que escribiera en el papel eso y yo le dije que no lo iba a hacer y que se fuera o iba a llamar a la policía. Empezó como que quería llorar, se enojó, le cambió mucho la cara. Empezó a decirme ‘por qué no me dejaste antes, por qué tuvimos otro hijo, por qué hacía esas cosas’. Yo le dije que ya estaba, que se dedicara a ser un buen padre y que yo estaba ocupándome muy bien de mis hijos. Y volvió a pedirme que escribiera y le dije que no y que se fuera. Me fui acercándome a él para que se fuera y ahí sacó el arma y me empezó a apuntar a la cara", prosiguió contextualizando el horror vivido.

Tras sentirse completamente amenaza, D.J.H. aseguró que empezó a "a gritar y gritar. Me dijo que me callara y ahí se despertó mi hijo más grande. Yo los agarré a los dos, me metí a la pieza y cerré la puerta. Él la tiró a la puerta, la rompió, la sacó. Me agarró de los pelos y me metió al baño. Mi hijo más grande me siguió y ahí nos apuntaba a los dos. Ahí yo marqué al 911 porque, como yo estaba atrás de mi hijo, él no veía el celu. La verdad que no sé si me atendieron, si me escucharon. Yo lo acercaba un poco a mi boca y decía mi dirección. Después nos metió a la pieza otra vez y ahí estábamos de nuevo los tres en la cama. Me trajo una hoja y una lapicera para que escribiera con qué hombres había estado, yo le dije que dejara de apuntar a los chicos, que los dejara salir, que él solo hablara conmigo. Me dijo que cerrara la cortina para que nadie viera. Y ahí, cuando yo cerré, me quedé parada al lado de la ventana y mi hijo volvió a ponerse delante mío cubriéndome. Le pedí que los dejara salir y me dijo ‘de aquí no va salir nadie vivo’. Miré por la ventana y vi que estaban mis vecinos. Me pidió las llaves y se las di. Él les dijo que se fueran, que eso era problema nuestro y yo les pedía que se quedaran, que me ayudaran. Cuando vi que ya no estaban ahí, corrí para abrir la puerta, porque él estaba más cerca de la puerta del baño, y el disparó pero no salió la bala cuando me apuntaba a la cara. Pero cuando yo ya le daba la espalda empezó a disparar más y esas sí salieron".

No salió la bala cuando me apuntaba a la cara. Pero cuando yo ya le daba la espalda empezó a disparar más y esas sí salieron No salió la bala cuando me apuntaba a la cara. Pero cuando yo ya le daba la espalda empezó a disparar más y esas sí salieron

"No sabía dónde me disparó, pero sí sabía que fue en la cabeza porque empecé a sentir zumbidos. Caí al piso y con no sé qué fuerza me paré y abrí la puerta. Le pedí a los vecinos que entraran y nadie quería entrar. Él vino cerró con llave y se quedó con los niños. Empezó a amenazarme por la ventana y me decía que me saliera porque me iba a matar. Loes apuntaba a los niños y yo en ese momento, salía a la vereda y entraba viendo quién me podía ayudar. La policía aún no llegaba. En una de esas que vine, ya vi que estaba todos en el piso y empecé a patear la puerta y la rompí. Entré y saqué a mi hijo más grande y lo llevé hasta el patio. Ahí llegó la policía y le dije que entraran, qué él estaba tirado en el piso y que parecía que se había disparado. Cuando ingresó la policía, yo entré y saqué a mi otro hijo. Estuve con los dos en el patio de mi casa. Uno de mis hijos perdía mucha sangre y la ambulancia no llegaba. Yo iba y volvía a fuera, sentía que algo tenía en la cabeza porque me molestada, pero no me quedé quieta hasta que llegó la ambulancia y nos llevó", añadió D.J.H., quien recalcó que él ya había realizado una denuncia formal en la Comisaría 25ª por violencia el pasado 10 de octubre cuando Miranda había ingresado a la fuerza en su casa, la violentó verbalmente y empezó a revirsarle el celular.

No lo quiero ver nunca más en mi vida, no se merece los hijos que tiene ni nada en esta vida No lo quiero ver nunca más en mi vida, no se merece los hijos que tiene ni nada en esta vida

"Ese día yo fui y pedí perimetral. Llegó el 10 de noviembre y no me notificaban nada, ni a mí ni a él. Antes del 10 de noviembre fui a CAVIG de Capital y me dijeron que tenía que ir a Rawson, al Coloso. El 13 fui al Coloso y estaba el papel, pero no se iniciaba todavía. Ayer (jueves), cuando ya estaba en Urgencias me notificaron. Ya estábamos todos acá, fue como un lavado de manos", comentó la víctima de este espantoso episodio y añadió: "Ese día era un demonio. Sus ojos, su cara, la forma en la que le hablaba a los niños, a mí. Era algo horrendo, muy feo. No lo quiero ver nunca más en mi vida, no se merece los hijos que tiene ni nada en esta vida. Él siempre me decía que me iba a arruinar la vida, pero nunca pensé que iba a atacar a sus hijos".

D.J.H. se encuentra en observación, ya que aún tiene alojadas las balas en su cabeza. Su hijo menor ya se encuentra fuera de peligro, mientras que él más grande fue operado por segunda vez y aún no despierta para conocer el resultado de la cirugía.

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