Granja Tres Arroyos (GTA), líder indiscutida en el procesamiento de carne aviar en Argentina, ha ingresado formalmente en un Proceso Preventivo de Crisis (PPC) en un intento por normalizar una situación financiera que ya se califica de crítica. La compañía, controlada por la familia De Grazia, enfrenta un escenario de asfixia por falta de liquidez, atrasos en aportes previsionales y una tensión comercial que amenaza con el cierre de plantas.
El colapso financiero en números
El deterioro económico de la firma es evidente en los registros del último trimestre, donde acumuló 224 cheques rechazados por una suma que supera los 7.064 millones. De ese total, la gran mayoría (221 cheques) permanecen como “no recuperados”. A esto se suma una deuda bancaria que sobrepasa los 56.000 millones, sumado a incumplimientos en cargas sociales y aportes previsionales que comenzaron a fines de 2025.
Impacto en la producción y el empleo
La crisis ha paralizado la dinámica habitual en las granjas. Según la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capit), la entrega de pollitos bebé se redujo drásticamente a solo dos días por semana, cuando anteriormente era diaria. Además, se han denunciado faltantes de gas y raciones de alimento insuficientes para el engorde, lo que deja a las aves en condiciones precarias.
En términos laborales, el panorama es desolador, especialmente en Concepción del Uruguay, donde funciona el frigorífico más grande del país. La situación actual refleja:
- Despidos y retiros: Se contabilizan 160 despidos y 300 trabajadores que adhirieron a retiros voluntarios, aunque circulan denuncias de que las indemnizaciones aún no han sido abonadas.
- Puestos en riesgo: Se estima que en marzo podrían producirse al menos 450 nuevos despidos entre Granja Tres Arroyos y Cresta Roja (empresa absorbida por el grupo).
- Efecto local: Para una ciudad de 80.000 habitantes, la caída de una firma que llegó a emplear a 1.500 personas representaría una catástrofe social.
Las causas: entre la gripe aviar y el "efecto Brasil"
Desde la empresa atribuyen este presente a una combinación de factores externos y políticas macroeconómicas. Por un lado, el cierre de mercados de exportación clave, como el europeo, debido a los brotes de gripe aviar, privó a la firma de ingresos en dólares necesarios para equilibrar costos.
Por otro lado, la apertura de importaciones ha permitido el ingreso masivo de pollo desde Brasil, con un crecimiento superior al 300% en 2025. Con costos internos dolarizados y energía en aumento, los productores locales aseguran que es "imposible" competir contra el producto brasileño, que ya inunda las góndolas de supermercados y comercios barriales.
Contradicciones políticas
La situación de Joaquín de Grazia, dueño de GTA, destaca por la paradoja política: el empresario fue un férreo defensor de las reformas laborales y el modelo económico del actual gobierno. Sin embargo, hoy su estructura sufre las consecuencias de una apertura comercial que, según fuentes del sector, "no perdona" ni siquiera a quienes celebraron inicialmente el proyecto.
El futuro de la compañía y de los más de 200 productores integrados en Entre Ríos depende ahora de la reapertura de las exportaciones y de posibles gestiones para flexibilizar habilitaciones que permitan a los granjeros trabajar con otras empresas para evitar la quiebra total.