El comienzo de las clases en todo el país quedó envuelto en incertidumbre luego de que CTERA anunciara un paro nacional docente para el próximo 2 de marzo. La medida fue definida en un congreso extraordinario y forma parte de un plan de acción que incluirá protestas y movilizaciones durante las primeras semanas del ciclo lectivo 2026.
La central docente reclama la convocatoria inmediata a la Paritaria Nacional Docente y un aumento salarial que permita recuperar el poder adquisitivo perdido frente a la inflación. Además, exige una mayor inversión del Estado nacional en el sistema educativo, en un contexto que los gremios califican como crítico.
Desde la organización que conduce Sonia Alesso también se planteó la necesidad de sancionar una nueva Ley de Financiamiento Educativo, restituir el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y garantizar condiciones dignas de trabajo, infraestructura adecuada, conectividad y recursos pedagógicos en las escuelas.
El conflicto no se limita a CTERA. Los sindicatos docentes que integran la CGT salieron a advertir que el inicio de clases “está en riesgo” si el Gobierno nacional no abre una instancia de negociación. Así lo señalaron la Unión Docentes Argentinos, encabezada por Sergio Romero, y la Confederación de Educadores Argentinos, conducida por Fabián Felman.
En un comunicado conjunto, los gremios alertaron sobre la situación presupuestaria que atraviesa la educación pública y denunciaron un fuerte ajuste salarial que, aseguran, colocó al salario mínimo docente por debajo de la línea de indigencia. También cuestionaron la eliminación de normas que garantizaban niveles mínimos de inversión y fondos específicos para áreas clave como la educación técnica.
Otro de los puntos que genera tensión es el rechazo sindical a los lineamientos de la reforma educativa impulsada por el gobierno de Javier Milei. Tanto CTERA como los gremios de la CGT anticiparon su oposición al proyecto de Ley de Libertad Educativa y anunciaron que realizarán acciones informativas durante marzo para advertir sobre su impacto en la educación pública.
Desde el sector docente insistieron en que la paritaria es una herramienta central para resolver el conflicto y evitar un escenario de mayor confrontación. “Sin diálogo, el conflicto se va a profundizar y el normal desarrollo del ciclo lectivo quedará seriamente afectado”, advirtieron.