El periodista de La Nación Carlos Pagni publicó una carta filtrada de Cecilia Nicolini, asesora presidencial, que se dirigía en duros términos a los directivos del fondo ruso de inversión que controla al laboratorio estatal Gamaleya, productor de la vacuna Sputnik.
Tras la condición pública del mail, desde partidos políticos y medios opositores castigaron fuerte al gobierno nacional por admitir, en la misiva, que se trabajó intencionalmente para beneficiar a Gamaleya por sobre otros laboratorios, como Pfizer.
Nicolini escribía en el mail que “la situación ha empeorado”, y aclaraba a su destinatario que el faltante de vacunas sobre todo de segundas dosis, obligaría a la Argentina a negociar con otros actores y dejar de pelear por el proyecto que significa Sputnik.
Vizzotti, de Pedro y Nicolini, junto a un cargamento de Sputnik.
Hoy se conoció la respuesta rusa, que en buenos términos prometió “acelerar el proceso de producción y de suministro de la vacuna” no sólo a Argentina, sino a todos los que firmaron contrato con ellos.
"Reafirmamos nuestro trabajo en conjunto para garantizar y acelerar el suministro de la vacuna Sputnik V a la Argentina. Confiamos en que resolveremos todos los problemas de manera positiva y que continuaremos con el compromiso asumido", comunicaron.
El breve comunicado del Fondo Ruso de inversión Directa.
La respuesta se emitió horas después de que el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov dejó en claro en una conferencia de prensa que la prioridad es “las necesidades de los rusos”, lo que no sorprende considerando que el laboratorio es nacional, con financiamiento del gobierno de ese país.