CONFESIONES

La campanita de Gioja

En tono intimista, el gobernador reconoció en “13 de Miércoles” que sin el accidente del helicóptero su futuro hoy sería otro: desde ser candidato nuevamente a la reelección hasta acompañar en la fórmula a Scioli. También dio pistas de su futuro, que no está necesariamente atado al Congreso de la Nación. Por Daniel Tejada- Canal 13 San Juan.
martes, 28 de julio de 2015 · 06:59
Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

-¿Sin el accidente del helicóptero posiblemente usted era candidato a gobernador?
-Es probable. Muy probable. O a otra cosa. Capaz. Qué se yo. Pero sonó la campanita…

-Me está diciendo que era candidato a vicepresidente (de Scioli)…
-A lo mejor. Qué se yo. Podía haber sido. Podía haber entrado en la discusión. Pero bueno, sonó la campanita. Y hay que escucharla y hay que ponerse a tono con esa campanita. Y hay que estar en las mejores condiciones para seguir sirviendo a los sanjuaninos y al país que es el objeto de la política.

El fragmento aquí transcripto fue el momento más revelador de una larga entrevista cargada de confesiones de parte de José Luis Gioja, cursando sus últimos meses de gestión al frente del Poder Ejecutivo.  Ocurrió en "13 de Miércoles” el pasado 22 de julio por Canal 13 San Juan. 

Así, sin mucha vuelta, Gioja admitió que aquella tragedia del 11 de octubre de 2013 en Valle Fértil le dio vuelta la taba. Pero lo aceptó sin berrinches. Todo lo contrario, dejó caer las palabras con una serenidad propia del que fue y volvió hasta donde muy pocos tuvieron la posibilidad: ese delicado límite entre la vida y la muerte.

"El que elige esta actividad no la puede dejar. Creo que cuando se va de este mundo es cuando la deja. Esta actividad está metida en uno”, dijo con una sonrisa.

Pero sonó la campanita y su futuro cambió drásticamente. Los sanjuaninos lo supieron a ciencia cierta el viernes 22 de mayo cuando en una repentina cadena provincial el gobernador echó por tierra todas las especulaciones y se bajó de un eventual cuarto mandato consecutivo.

"Yo tuve que tomar una decisión. No fue fácil. La consulté con la almohada 50 veces. La consulté con mis afectos también. Con mi mujer, con mis hijos, mi hija, mis amigos. Después que lo anuncié, la verdad que sentí una enorme… no felicidad, pero sí enorme tranquilidad. No del deber cumplido, porque quedan muchas cosas por hacer. Pero sí de haber puesto todo lo que podía poner para estar al servicio de lo que les prometimos a los sanjuaninos”, explicó.

Contó también una broma que le gastaron después del anuncio: le regalaron una bolsa de alimento para gatos, como tarea sugerida para el día después del 10 de diciembre. Nada más lejos. Se anotó como precandidato a diputado nacional, aunque su futuro todavía tiene puntos suspensivos.  Con menos soltura que en las definiciones anteriores, Gioja se escudó en su muletilla de "no almorzarse la cena” cuando tuvo que contestar si se queda en el Congreso o puede haber alguna sorpresa.

Huelgan las aclaraciones no dichas: el gobernador aún no descartó alguna convocatoria -¿ya la tiene?- para acompañar a Daniel Scioli en el eventual gabinete. En este hilo conductor, gambeteó la respuesta acerca de cuán a menudo hablan con el presidenciable bonaerense, con un seco "cuando hay algún motivo, como el del seminario minero”.

Desafiado a imaginar su propia biografía y a elegir su mayor logro, contestó: "haber sido gobernador de San Juan” y "haber recuperado el orgullo de ser sanjuaninos”. Y sobre lo que quedó en el tintero, reconoció que "quedan muchas cosas que tienen que ver con el desarrollo de San Juan”. Y habló específicamente del túnel de Agua Negra: "muchos dicen ‘no, ya está licitado, ya empezó la obra, ya está’… Hay que conseguir los fondos para todos los meses poder cobrar, los problemas técnicos que aparecen, hay que resolver todos los días”.

La entrevista partió del mismo lugar de cada "13 de Miércoles” en el Club Sirio Libanés, con un objeto cubierto por un paño rojo, cuya revelación dispara la conversación. En el caso de Gioja, una elegante montura de la Federación Gaucha Sanjuanina que lo remontó al desafío del cruce cordillerano tras los pasos de José de San Martín. Confesó que abriga la esperanza de hacer "su” décimo cruce. Ese que no pudo en febrero pasado por consejo médico. Y que posiblemente pueda concretarlo en la edición 2016.

Contó también que la primera vez que volvió a subirse a un caballo después del accidente del helicóptero, su médico Matías Espejo pretendía llevarle las riendas. Gioja no lo dejó, a pesar de que era consciente de que un golpe a esa altura de la convalecencia tendría sus consecuencias. Inimaginable una reacción diferente de parte del gobernador.

También se remontó a su infancia en Jáchal, a la historia radical de su padre y las campañas para la UCR que él mismo se encargó de promocionar, adolescente, desde la caja trasera de la Estanciera de la familia. La vida lo puso al lado del peronismo, con el dolor de que su padre nunca llegó a verlos en cargos electivos. Alcanzó a votarlos en 1983 –César fue candidato a gobernador, José Luis a intendente de Rawson- pero cayeron derrotados en las urnas.

"Usted sabe que a mí me decían El Tula, porque andaba con el bombo para todos lados”, blanqueó Gioja sin complejos. La suerte no lo acompañó hasta 2003, cuando aún con ese estigma a cuestas, logró revertir la imagen negativa que le daban las primeras encuestas: "Nos reíamos y decíamos que con esos números teníamos que agarrar la manguera y dedicarnos a regar en la casa”. No lo hizo. Estuvo en el lugar justo y en el momento indicado. El resto es conocido. Se convirtió en el único sanjuanino gobernador durante 12 años consecutivos con niveles de popularidad récord. Una entrevista para guardar.

"Verlos adentro”

El gobernador recordó también su declaración en el juicio oral y público por los delitos de lesa humanidad cometidos en San Juan en la última dictadura, de cuya sentencia resultaron condenados Jorge Olivera y Gustavo De Marchi, entre otros. Ambos represores se fugaron poco después con una facilidad pasmosa. Pidieron autorización para un traslado al dermatólogo a Buenos Aires y allí se fueron sin que nadie lo notara. Increíble.

Gioja dijo que no podía verles las caras a sus torturadores, porque las sesiones eran a cabeza cubierta. Pero a Olivera –no lo mencionó en ningún momento- sí lo veía circular por los pabellones del Penal de Chimbas haciendo tarea de inteligencia. Su evasión no le provoca impotencia sino "bronca”. Y el profundo deseo de "verlos adentro”.

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