La escalada del conflicto en Medio Oriente impactó de lleno en el mercado energético global y tuvo su correlato en Argentina. En ese contexto, el precio de la nafta registró fuertes incrementos en el país durante las últimas semanas. En San Juan, la suba también se sintió en los surtidores, con aumentos que en algunos casos rozaron el 20%.
A comienzos de marzo, los valores en estaciones de YPF en la provincia eran más bajos que los registrados tras los primeros ajustes del mes. Tomando como referencia esos incrementos iniciales, se estima que la nafta Súper rondaba los $1880 y la Infinia los $1900 (mientras que el Diesel 500 se ubicaba en $1850y la Infinia Diesel en $1980).
Sin embargo, hacia mediados de abril, los precios reflejaron un salto considerable: la Súper pasó a $2096 y la Infinia a $2282. En paralelo, el gasoil también acompañó la tendencia alcista, con la Infinia Diesel en $2368 y el Diesel 500 en $2195. En el caso de la nafta, los incrementos fueron del 11,6% al 20%, con mayor impacto en la versión premium.
El fenómeno no es aislado. A nivel país, el precio de la nafta registró un incremento cercano al 23% tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, en un escenario de fuerte tensión geopolítica. La volatilidad responde, principalmente, a la reacción del mercado internacional del petróleo frente a los daños en infraestructuras críticas de países productores.
El exsecretario de Energía, Emilio Apud, explicó que la evolución de los precios dependerá de la recuperación de la capacidad productiva afectada. Según advirtió, ese proceso podría demorar al menos un año, siempre y cuando el conflicto no escale aún más. Incluso detalló que en países como Qatar, clave en la producción de gas natural licuado, parte de la infraestructura dañada podría tardar hasta dos años en normalizarse.
En ese contexto, Apud consideró que el aumento aplicado en Argentina podría incluso ser inferior al impacto real del mercado internacional. “Por cada dólar que sube el barril, el precio de la nafta debería incrementarse cerca de un 1%”, sostuvo, y remarcó que el ajuste local podría haber estado más cerca del 30% que del 23%.
Aun así, el impacto en el país se ve parcialmente amortiguado por su condición de productor de petróleo. Según explicó el especialista, el crudo que se procesa en las refinerías locales tiene un valor inferior al internacional —alrededor de un 8% menos que el Brent— debido a retenciones y costos logísticos, lo que modera los precios en comparación con países que dependen totalmente de la importación.
Otro factor clave es la estrategia del sector petrolero local, que acordó no trasladar de inmediato la totalidad de las subas internacionales. La lógica, según detalló Apud, es distribuir los aumentos en el tiempo para evitar saltos bruscos en los surtidores, aunque eso implique sostener precios más altos incluso si el petróleo baja en el corto plazo.
Por su parte, el margen de acción del Gobierno nacional es limitado. Entre las herramientas disponibles aparecen la postergación de impuestos o la modificación en la mezcla de biocombustibles, medidas que pueden atenuar parcialmente el impacto en el precio final.