El precio de los combustibles continúa en alza y acumula un incremento cercano al 23% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, una situación que impacta de lleno en el bolsillo de los consumidores y en los costos de toda la economía.
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SUSCRIBITELa nafta no detiene su escalada y cargar el tanque de un auto mediano cada vez es más caro.
El precio de los combustibles continúa en alza y acumula un incremento cercano al 23% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, una situación que impacta de lleno en el bolsillo de los consumidores y en los costos de toda la economía.
En muchas provincias del país, la nafta súper ya supera los $2.000 por litro en estaciones de servicio de marcas como Shell y Axion Energy, consolidando una tendencia alcista que no encuentra freno en las últimas semanas.
El aumento de los combustibles se da en un contexto internacional marcado por la suba del precio del petróleo, impulsada por la tensión geopolítica en Medio Oriente, lo que repercute directamente en los valores locales.
A nivel interno, el ajuste al alza se mantuvo pese a la política de contención de precios que intentó aplicar YPF desde abril. Si bien esta estrategia logró moderar el ritmo de los incrementos, no alcanzó para frenar la tendencia general de subas.
El encarecimiento de la nafta tiene un efecto en cadena sobre distintos sectores, ya que impacta en el transporte, la logística y, en consecuencia, en los precios de bienes y servicios, sumando presión a la inflación.
Con este escenario, el mercado sigue de cerca la evolución del conflicto internacional y las decisiones de las petroleras, mientras crece la preocupación por el impacto sostenido en el costo de vida.
