En las últimas semanas se produjeron golpes delictivos en dos barrios privados de Rivadavia por lo que resulta llamativo que, a pesar de las medidas de seguridad en los selectos lugares, los delincuentes actúen sin ningún tipo de problema e incluso perpetren sus ataques con una violencia desmedida.
El episodio más reciente tuvo lugar en el barrio Ayres Village, situado en calle Cabaña (Matías Zavalla) antes de Sargento Cabral, donde ladrones ingresaron a un domicilio en la madrugada del sábado 22 de julio, mientras sus moradores dormían, y además de llevarse casi 10 millones de pesos, los sometieron brutalmente.
Según informaron fuentes policiales, la familia que se encontraba en su casa fue sorprendida por los malvivientes que los golpearon y maniataron. Tras revolver sus pertenencias, se alzaron con un botín en pesos y dólares y escaparon sin ser captados por la custodia privada que cumple funciones en el lugar.
El segundo hecho se registró el fin de semana del 8 y 9 de julio, en una vivienda del exclusivo barrio Las Marías, ubicado en calle Megioli a metros de Libertador; casualmente, a unas 8 cuadras aproximadamente de donde tuvo lugar el primer ataque.
En esa oportunidad, el propietario del domicilio, el fiscal federal Francisco Maldonado, no se hallaba al momento del robo, por lo que los ladrones tuvieron tiempo de ingresar, llevarse lo que no era suyo y marcharse sin que nadie lo advirtiera. Una vez más, las miradas estuvieron puestas en la seguridad privada del barrio, dada la presencia de una garita de vigilancia en el ingreso al predio, las cámaras de seguridad y los dos vigiladores las 24 horas.
Fue por ello que una empresa de seguridad salió a despegarse de su responsabilidad en la custodia de ese country de Rivadavia y apuntó a otra. Es que en principio se había informado que la encargada de la seguridad era la empresa “El Guardián”. Sin embargo, fue desmentido por el propio titular de la firma, el comisario inspector (r) Raúl Morán, quien aseguró que su empresa no prestaba servicios allí.
El antecedente
Más lejos en el tiempo, en 2019, en el mismo barrio privado donde se desencadenó el violento robo, ocurrió una embestida de similares características. El modus operandi fue el mismo: los delincuentes ingresaron a una casa del Ayres Village, mientras los dueños dormían y los sometieron al terror para lograr su cometido.
El matrimonio que fue sorprendido por la banda fue amordazado y amenazado a punta de pistola. Los atacantes, según se supo de mano de las propias víctimas, llevaban puestas capuchas que cubrían sus rostros y usaban guantes para perpetrar el robo, tal y como sucedió en el ataque de una semana atrás.
"Estuvimos tres horas atados y la guardia nunca se enteró, y ellos estaban a 30 metros. Encima nunca se hicieron cargo de nada, porque este es el tercero robo que tenemos", sostuvo en aquella oportunidad el damnificado.