Un carnicero pasó casi dos meses detenido por la supuesta golpiza y violación de su pareja y esta semana fue liberado por falta de pruebas. La jueza del caso cree que hubo una agresión física, pero el informe médico no acredita el posible abuso sexual y el relato de la víctima siembra dudas.
El protagonista de esta historia es el carnicero Franco Federico Fredes, de 27 años, que igualmente quedó procesado por el presunto delito de lesiones leves agravadas por el vínculo y coacción, aunque zafó de la grave acusación de una violación. Es que la jueza Mabel Moya, del Segundo Juzgado de Instrucción, decretó la falta de mérito en favor de Fredes por el supuesto abuso sexual con acceso carnal y dispuso su inmediata libertad.
La resolución se conoció este miércoles. Fredes fue detenido la noche el 24 de enero último después de una agitada jornada con su pareja, con la que tuvo discusiones y reconciliaciones en el mismo día. Anteriormente ya habían tenido separaciones, pero volvían.
La denuncia
Según la denuncia de la chica, ese día en horas de la tarde él la celó en distintos momentos y se puso violento, verbal y físicamente, como otras veces. En esas circunstancias fue que la obligó a tener sexo, aunque ella no quería. Más tarde fueron a dar una vuelta en el auto del muchacho y regresaron al departamento que compartían en la zona de Concepción, cerca del cementerio de la Capital. En un descuido, la chica tomó el celular de Fredes y descubrió videos íntimos de éste y otra joven. Eso desató una nueva pelea y, según la denuncia, el carnicero la atacó a golpes. La chica dijo que salió corriendo del departamento y buscó ayuda hasta que llegó la Policía, que detuvo al supuesto agresor.
En principio intervino Flagrancia, pero después intervino la jueza Moya del Segundo Juzgado de Instrucción. En la causa, la joven volvió a ratificar la denuncia, calificó a Fredes como un hombre violento, que la golpeaba y la amenazaba constantemente y que muchas veces la forzó a tener sexo, como la última vez.
Fredes se abstuvo de declarar, mientras que su defensor, el abogado César Jofré, buscó desvirtuar los dichos de la joven. Sostuvo que la denuncia fue producto del despecho y la bronca contra el imputado tras descubrir que éste se veía con otra mujer. Que el relato era confuso, porque por un lado dijo que él la agredió y por otro lado contó que se bañaron juntos, que se besaron y abrazaron.
Giro en la causa
La defensa mencionó, además, el informe médico que no dio por acreditado que tuviese signos de un ataque sexual, remarcó el hecho que la víctima no se prestara al examen psicológico y citó el testimonio de una vecina que afirmó que Fredes es una excelente persona y que la chica era conflictiva. Incluso presentó un video de una cámara de seguridad en el que se ve a la joven que sale tranquilamente del departamento y no, como ella dijo, que corrió desesperada a buscar ayuda. En otra parte, aseguró que el médico legista certificó unos hematomas en los brazos, pero eran las marcas que le dejó Fredes en su intento por sujetarla y defenderse. En todo eso fundó su pedido para solicitar la falta de mérito
La jueza hizo el mismo análisis. Llegó a la conclusión que parte de la declaración de la chica “es ambigua” cuando habla del supuesto abuso sexual, que “no es clara ni precisa” y se presta a “diferentes interpretaciones”. Indicó que entra en contradicciones al decir “tuvimos relaciones sexuales” y después “yo no quería porque me sentía muy mal, pero él me obligó”. De la misma forma, destacó que no pudieron realizar el examen psicológico a la joven porque no se presentó a las citaciones.
En su resolución, la magistrada afirmó que, en el grado de probabilidad que exige esta etapa del proceso, existen elementos de convicción para considerar a prima facie que Fredes fue responsable de las lesiones leves y la coacción, por lo que lo procesó por esos presuntos delitos. No así del ataque sexual, de modo que le dictó la falta de mérito por el supuesto ultraje y ordenó su inmediata libertad tras casi dos meses de detención. También dispuso que tiene prohibido acercarse o molestar por cualquier medio a la denunciante.
