El anuncio del cierre preventivo del paso internacional Paso Internacional Cristo Redentor obligó a numerosos argentinos a adelantar su regreso desde Chile para evitar quedar varados. La medida fue dispuesta para realizar tareas de desinfección en el complejo fronterizo chileno Complejo Fronterizo Los Libertadores.
Desde la madrugada del miércoles, el complejo Roque Carranza, ubicado en Horcones (Mendoza), registró un intenso movimiento de vehículos y familias que cruzaron antes del horario límite anunciado por las autoridades.
Según se informó oficialmente, la decisión responde a la detección de un mosquito adulto presuntamente Aedes aegypti en el sector chileno del paso. Por ese motivo, se realizarán tareas de aplicación de productos químicos para evitar la proliferación del insecto.
El tránsito quedará interrumpido desde las 10 de la mañana del jueves 19 de febrero en ambos sentidos y para todo tipo de vehículos, afectando los sectores de Uspallata, en Argentina, y Guardia Vieja, en Chile. Además, el túnel internacional permanecerá cerrado durante 24 horas, desde el mediodía del jueves hasta el mediodía del viernes 20.
No es la primera vez que se adopta una medida de este tipo: en febrero del año pasado también se suspendió la circulación en el mismo corredor internacional por una situación similar vinculada al Aedes aegypti.
Autoridades sanitarias chilenas explicaron que el operativo forma parte de un trabajo coordinado entre organismos provinciales y equipos del complejo fronterizo, con el objetivo de reforzar la vigilancia epidemiológica y prevenir casos autóctonos de enfermedades como el dengue. Asimismo, aclararon que tras los controles realizados no se detectaron personas con síntomas compatibles con arbovirosis en la zona.
Mientras tanto, el paso Paso Internacional Pehuenche, ubicado al sur de Mendoza, continúa habilitado en el horario de 8 a 20.
El riesgo del Aedes aegypti
El Aedes aegypti no es solo un mosquito molesto: es el principal vector de enfermedades virales como el dengue, la fiebre amarilla, el zika y la chikungunya. Se trata de una especie adaptada al entorno urbano y domiciliario, que convive estrechamente con las personas.
Su capacidad de transmisión convierte cada picadura en un potencial riesgo sanitario. Además, sus huevos pueden resistir largos períodos en superficies secas y eclosionar cuando entran en contacto con agua acumulada, lo que facilita su expansión.
Por eso, las recomendaciones sanitarias apuntan a eliminar recipientes que acumulen agua, mantener limpios los bebederos de mascotas y evitar cualquier reservorio que permita la reproducción del mosquito, principal herramienta para frenar su propagación.