La ruta del asado en el Gran San Juan: de $5.500 a más de $25.000 y los descuentos en las carnicerías de un departamento
Los cinco departamentos muestra fuertes diferencias de precios según la zona. Mientras Capital y Rivadavia concentran los valores más altos, en Chimbas y Rawson aparecen opciones más accesibles y estrategias para sostener las ventas. Cuánto cuestan la tapa de asado, las costillas y los choris.
Un relevamiento por carnicerías de Capital, Chimbas, Rawson, Rivadavia y Santa Lucía expone una marcada dispersión en los precios del asado en el Gran San Juan, con diferencias que superan ampliamente los $10.000 por kilo según el corte y la ubicación. La tendencia fue confirmada por Tiempo de San Juan, al verificar que los valores más elevados se concentran en zonas del Eje Libertador, mientras que en otras zonas aparecen alternativas más económicas e incluso promociones para atraer clientes.
Capital concentra los precios más altos del relevamiento, especialmente en zonas céntricas y en Desamparados. Allí, la tapa de asado puede alcanzar entre $25.000 y $30.000 por kilo, las costillas parten desde los $18.000 y los chorizos oscilan entre $11.000 y $15.000. No obstante, la feria municipal aparece como una excepción: según el último informe oficial, los valores máximos se ubican en $17.000 para el asado, $12.000 para las costillas y $7.000 para los chorizos, marcando una diferencia significativa respecto al circuito comercial tradicional.
La brecha se amplía en Rivadavia, donde los precios varían considerablemente según la ubicación del local. En zonas cercanas a barrios se consiguen opciones más económicas, pero los valores suben en áreas próximas a avenidas principales. La tapa de asado va de $17.500 a $25.000, las costillas de $16.000 a $24.000 y los chorizos entre $6.500 y $15.000.
Por su parte, Santa Lucía muestra precios algo más elevados en el corte principal. La tapa de asado va de $19.000 a $23.000 por kilo. Sin embargo, los valores de costillas y chorizos se mantienen en línea con otros departamentos, con estos últimos entre $9.000 y $12.500.
En Rawson, los valores se mantienen en una franja intermedia tirando a baja -en comparación a los ejemplos anteriores-, aunque con opciones más accesibles en embutidos. La tapa de asado oscila entre $17.000 y $19.000 por kilo, las costillas entre $15.000 y $17.000, y los chorizos presentan uno de los rangos más bajos del relevamiento: de $5.500 a $7.000.
Chimbas y los descuentos
Un dato llamó la atención en el Norte del Gran San Juan. En Chimbas, algunas carnicerías -tanto sobre arterias principales como calle Tucumán como en barrios- implementaron descuentos como estrategia para sostener el consumo. Las rebajas pueden alcanzar el 10% pagando en efectivo y también se replican con billeteras virtuales como Mercado Pago. En cuanto a precios, la tapa de asado se ubica entre $16.000 y $20.000 por kilo, las costillas entre $15.000 y $18.000, y los chorizos entre $9.000 y $10.500.
Los precios en las carnicerías de la Feria de Capital
De acuerdo con el último informe de la Municipalidad de la Capital, el asado registró una leve baja -de $17.000 a $16.900- dentro de la feria departamental, mientras que otros cortes tuvieron comportamientos dispares: la carne molida especial subió de $13.000 a $15.000, pero el peceto descendió de $22.000 a $19.000 y la costilla cayó a $12.000.
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En el mismo reporte, varios productos se mantuvieron sin cambios, como la blanda -$19.500-, el matambre -$16.000- y la milanesa de carne -$16.000-, reflejando una estabilidad relativa en algunos cortes pese a la volatilidad general. En el caso del cerdo, el chorizo mostró un incremento reciente -de $6.000 a $7.000- mientras que cortes como la costilla y la bondiola se sostuvieron en torno a los $7.000 y $9.000 respectivamente.
Qué dijeron los lectores de Tiempo, tras los aumentos en la carne
A este escenario se suma un contexto más amplio que ya venía anticipando tensiones en los precios. A mediados de febrero, fuentes del sector advertían sobre nuevos aumentos vinculados al valor del novillo en pie, que había registrado subas consecutivas de hasta $500 en pocos días. Ese movimiento en la cadena productiva proyectaba incrementos de entre el 5% y el 10% en mostrador, con un impacto directo en el bolsillo del consumidor.
El efecto no tardó en trasladarse a los hábitos de consumo. Un relevamiento entre lectores mostró que el 26,5% dejó de comprar carne vacuna para volcarse al pollo o al cerdo, mientras que un 18,2% optó por elegir cortes más económicos. En paralelo, un 20,1% reconoció haber reducido o directamente eliminado el asado del domingo, una señal clara del impacto de los precios sobre una de las tradiciones más arraigadas.
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Encuesta de mediados de febrero.
La caída del poder adquisitivo también se reflejó en el volumen de consumo. Tras fechas clave como el Día de la Madre, ya se había registrado una baja cercana al 30% en la demanda de carne, en un contexto que el propio sector calificó como uno de los más complejos del último tiempo. A eso se suma la menor oferta de hacienda, luego de un 2024 considerado entre los peores en niveles de consumo.