El sector agrícola sanjuanino atraviesa otro momento de tensión con el Gobierno provincial por la disponibilidad de agua. La decisión del Departamento de Hidráulica de profundizar la corta de agua para riego -debido a que hubo un aporte de deshielo menor al previsto en el pronóstico hídrico- encendió la alarma y malestar en las principales entidades productivas.
Según explicaron viñateros y chacareros, la medida implica una reducción de 70 hectómetros cúbicos (hm³) respecto de lo acordado en diciembre: de los 700 hm³ previstos se pasará a 630 hm³ para lo que resta de la temporada, que culmina en septiembre.
El gobierno mantiene por ahora el silencio ante las quejas, pero hace un mes Tiempo de San Juan anticipó que el río San Juan trajo este verano menos agua de lo que se había estimado incluso en el mínimo del pronóstico hídrico. Para los productores, el problema no es solo el número, sino el momento: la decisión impacta de lleno en el tramo final de la cosecha y en la planificación de los cultivos de invierno.
Mesa Vitícola: “Una conducta caprichosa”
Pablo Martín, presidente de la Mesa Vitícola, calificó la decisión como un golpe de “último momento” que impacta de lleno en el tramo final de la cosecha y en el inicio de las siembras de invierno.
Según explicó, la planificación original contemplaba 800 hm³, luego reducidos a 700 hm³ en diciembre ante la baja en los pronósticos de escurrimiento. Con el nuevo ajuste, el sistema de regadío quedaría prácticamente en cero desde el 10 de marzo, con apenas una ventana de siete días en abril y sin nuevas entregas hasta el 20 de agosto, explicó.
“No estamos dispuestos a aceptarlo. El agua está en los diques y el río trae tres hectómetros diarios y a los productores se les envía un hectómetro por los canales”, afirmó Martín. A su entender, podría cumplirse lo pactado sin comprometer las cotas de seguridad ni el consumo humano. Además, acusó al Estado de mantener una “conducta caprichosa” y de incumplir resoluciones del Consejo de Hidráulica.
Federación de Viñateros: “Un atropello total”
En la misma línea, Eduardo Garcés, referente de la Federación de Viñateros, denunció que la decisión implica una corta de aproximadamente 160 días hasta el 30 de septiembre, algo que nunca antes había pasado.
Garcés sostuvo que el Gobierno desoyó el pedido unánime de las juntas de riego, pese a que -según el sector- los diques contarían con reservas suficientes para completar el año hídrico según lo acordado.
“Es un atropello total al sector agrícola”, sentenció, al advertir que restan poco más de 50 días con agua en los canales para cubrir un período de casi siete meses.
Asociación de Viñateros: entre el clima y la minería
Desde la Asociación de Viñateros, Juan José Ramos ofreció una mirada más estructural, aunque igualmente crítica. Reconoció que el río trae menos agua por efecto del cambio climático, pero cuestionó las nuevas concesiones hídricas otorgadas a la actividad minera en alta montaña. “Se alienta la instalación de una nueva actividad a costa de sacrificar una que ya lleva generaciones”, advirtió.
Ramos explicó que muchos productores recurren al agua subterránea para suplir la falta de riego por canal, pero el costo eléctrico del bombeo es “carísimo” y los niveles de las napas continúan en descenso. También reclamó mayor inversión en infraestructura, como el entubamiento de canales y el impulso al riego presurizado, para enfrentar la escasez de agua.
Más allá de los matices, los dirigentes coinciden en que el sistema hídrico provincial opera al límite. Para la Mesa Vitícola, el problema radica en la falta de ejecución de obras; para Ramos, en la ausencia histórica de una política sostenida de defensa del recurso y del sector agrícola.
Con las uvas aún en las cepas y los cultivos de invierno en etapa de planificación, el sector advierte que una interrupción prolongada del riego dejará a muchos productores “en la lona”, en un contexto donde el riego por pozo resulta económicamente inviable para la mayoría.
Menos nieve y caudal a la mitad
El departamento de Hidráulica no contestó las consultas sobre el tema, pero Tiempo de San Juan ya había anticipado el mes pasado que hay menos agua de lo previsto. El 3 de febrero de 2026, este diario informó que el caudal del río San Juan se ubicaba por debajo de la mitad de lo registrado el año anterior.
Mientras que en enero de 2025 el río superaba los 60 metros cúbicos por segundo (m³/s), actualmente oscila entre 25 y 26 m³/s. La caída es aún más marcada si se compara con los picos de hasta 80 m³/s registrados en noviembre y diciembre.
“El problema fundamental radica en que no hay nieve en la montaña y las previsiones actuales están por debajo de las mínimas esperadas”, explicó en ese momento José María Ginestar, director de Recursos Energéticos.
Con ese escenario, el Gobierno sostiene que el ajuste actual es necesario para resguardar las reservas en los diques y garantizar la seguridad hídrica del sistema. Del otro lado, el sector productivo advierte que el costo de esa decisión impactará de lleno en la economía de la provincia.