El fuerte incremento de la carne vacuna en las últimas semanas no solo impactó en carnicerías y parrillas, sino que comenzó a arrastrar a otras proteínas. Referentes del sector confirmaron a Tiempo de San Juan que tanto el cerdo como el pollo registraron movimientos de precios, en un contexto donde los consumidores buscan alternativas más accesibles para sostener el consumo.
“El cerdo viene subiendo muy poquito toda la semana, un 2% o 3%, pero esta semana dio un salto más importante, casi de un 10% respecto a la anterior”, explicaron desde el rubro. Según detallaron, el kilo actualmente “tiene que estar entre 7.000 y 8.000 pesos”, aunque en algunos puntos de venta ya se ubica por encima de esos valores.
De acuerdo al último parte de la Feria y Mercado de Abasto de la Municipalidad de la Capital, la blanda de cerdo pasó de $8.500 -valor máximo de hace pocas semanas- a $9.000 en febrero. En el sector reconocen que el aumento acumulado es significativo: “Desde noviembre para acá subió un 55%, lo cual es muy importante”, advirtieron.
En cuanto al pollo, si bien no se registraron variaciones oficiales durante 2026 en los precios de referencia -que se mantienen en $3.900 el kilo entero, $7.800 la pechuga y $3.800 la pata muslo-, desde el sector señalan que la demanda creció tras la suba de la carne vacuna. “Con el incremento de hace tres o cuatro semanas, el pollo también se prendió. Puede ser porque la gente buscó una alternativa más económica”, indicaron.
El fenómeno responde a una lógica de mercado clara: cuando la carne vacuna se encarece y el asado o los cortes especiales superan ampliamente el presupuesto familiar, el consumidor migra hacia opciones más baratas. Esa mayor demanda termina presionando también los valores del cerdo y del pollo.
En las últimas semanas, el kilo de asado ronda los $19.500 y las blandas especiales pueden superar los $24.000, cifras que ya habían golpeado fuerte a sandwicherías y parrillas locales, donde aseguran que el consumo cayó hasta un 40% respecto a noviembre.
Ahora, con el cerdo mostrando subas más marcadas y el pollo sosteniéndose como la opción más accesible, el mercado de proteínas atraviesa un reacomodamiento que preocupa tanto a comerciantes como a consumidores. La pregunta que sobrevuela el sector es si este “efecto dominó” continuará en marzo o si los precios encontrarán finalmente un techo.