Cada vez más sanjuaninos generan energía solar para autoconsumo: mitos y verdades sobre instalar los famosos paneles
Con un crecimiento sostenido en el número de usuarios-generadores, San Juan aprovecha su recurso natural para abaratar facturas y cuidar el ambiente. Conocé cómo se maneja el sistema de generación distribuida en la tierra del sol.
San Juan, conocida como la tierra del sol, está transformando ese recurso natural en un motor de ahorro económico para la gente. A través del sistema de generación distribuida, cualquier usuario del servicio eléctrico puede instalar paneles solares u otros equipos renovables en su domicilio o empresa. Esta modalidad permite el autoconsumo, es decir, usar la energía producida por los paneles propios, y además ofrece la posibilidad de inyectar el excedente a la red pública a cambio de una compensación económica. El objetivo es doble: reducir el monto de las facturas de luz y contribuir directamente a la lucha contra el cambio climático mediante el uso de energías limpias.
El crecimiento de esta actividad en la provincia es notable y se ha acelerado en el último tiempo. De acuerdo con los registros oficiales más recientes, de diciembre de 2025, San Juan cuenta con 169 suministros activos bajo este régimen. Esta cifra representa un salto significativo respecto a 2024, cuando había 94 usuarios registrados. En términos de capacidad, la provincia ya suma 17.102 kilovatios (17,1 MW) de potencia instalada o en trámite de instalación. Este impulso ha posicionado a San Juan como una de las jurisdicciones líderes en el ranking nacional de potencia de generación distribuida por cada millón de habitantes, superando ampliamente a la mayoría de las provincias argentinas.
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Mitos y verdades
Mientras los datos confirman el liderazgo provincial en potencia instalada, el Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) derriba los mitos que frenan la adopción de tecnología solar. Las explicaciones claves soin las siguientes:
El costo real del medidor bidireccional
Uno de los temores más comunes entre los interesados es el supuesto costo exorbitante del equipamiento de medición, con versiones que hablan de hasta 1.800 dólares por equipo. La realidad técnica indica que para ser usuario-generador se requiere un medidor bidireccional, capaz de registrar tanto la energía que se consume de la red como la que se inyecta en ella. Lejos de las cifras mencionadas en algunos mitos, el costo oficial de este equipo aprobado por el EPRE es de $629.069 más IVA, un valor que la distribuidora puede solicitar al usuario para concretar la conexión.
El autoconsumo está libre de cargos de red
Existe una confusión frecuente sobre el cobro del Valor Agregado de Distribución (VAD) en la energía que el usuario produce y consume en su propio hogar. El EPRE aclara que no se cobra absolutamente nada por la energía autoconsumida. El VAD es un cargo que representa los costos de mantenimiento de la red eléctrica y se abona proporcionalmente a la potencia que efectivamente se demanda del sistema. Es técnicamente imposible cobrar por una energía que nunca ingresa a las redes de la distribuidora.
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Menos impuestos para quienes inyectan energía
Otra creencia errónea sugiere que tener paneles solares atrae nuevas cargas impositivas o grava energía no facturada. En la práctica, los impuestos como el IVA, Ingresos Brutos o el Cargo Único Municipal se aplican solo sobre los cargos que se cobran efectivamente en la boleta. De hecho, la energía inyectada a la red reduce la base sobre la cual se calculan los impuestos, lo que deriva en un ahorro impositivo adicional para el usuario-generador. No existe gravamen alguno sobre la autogeneración ni sobre la entrega de excedentes al sistema público.
Una rentabilidad superior al ahorro tradicional
A menudo se afirma que a un usuario común no le conviene invertir en paneles solares por el desembolso inicial. Sin embargo, los análisis de rentabilidad muestran que es una inversión inteligente para quienes tienen los recursos disponibles. Un ejemplo real en el departamento de Rawson demuestra que un hogar puede ahorrar unos 1.300 dólares anuales en su factura eléctrica. Al proyectar este ahorro durante los 25 o 30 años de vida útil de los paneles, el beneficio económico final es superior al que se obtendría colocando el mismo capital inicial en un plazo fijo bancario.
Un sistema justo que evita subsidios cruzados
Finalmente, se ha dicho que las regulaciones en San Juan son restrictivas en comparación con otras provincias. La realidad es que el marco regulatorio local garantiza un desarrollo sostenible y equitativo. El objetivo es que quienes instalan paneles paguen los costos que les corresponden por el uso de la red, evitando que los usuarios más vulnerables que no pueden comprar paneles terminen subsidiando indirectamente a quienes sí tienen la capacidad de invertir en esta tecnología. Este equilibrio es, precisamente, lo que ha permitido que San Juan alcance los primeros puestos nacionales en adopción de energía solar distribuida.
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