Día de la Industria Sanjuanina

Monir Madcur: el constructor con raíces libanesas que hizo historia

Llegó a edificar más de 5.000 viviendas en San Juan. Fue presidente de la Cámara Argentina de la Construcción y proveedor de materia prima en distintos puntos del país.
lunes, 13 de septiembre de 2021 · 07:10

A los 4 años Monir Madcur empezó la primaria, a los 11 la secundaria en la escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento y en la Universidad Nacional de Cuyo (hoy UNSJ) se recibió de Ingeniero Civil siendo aún muy joven. En las tres etapas educativas, se recibió con honores y fue abanderado. Es de esos hombres que se destacan en lo que hacen, que sobresalen porque son dueños de una inmensa visión que les permite adelantarse a las épocas y tomar las decisiones correctas en el momento justo. Este hombre que arrancó trabajando en la bodega de su padre terminó edificando los cimientos de una empresa que hizo caminos, escuelas y más de 5.000 viviendas en San Juan. 

Sus padres son libaneses. Su familia paterna primero desembarcó en Buenos Aires pero como su abuelo tenía problemas respiratorios le recomendaron venir a estas tierras secas para mejorar su afección. Primero vivieron en Caucete, luego se trasladaron a 25 de Mayo, donde Monir nació y vivió gran parte de su infancia. Cuatro hermanos nacieron del fruto de esa unión. 

La conexión de la familia con la vitivinicultura comenzó de la mano de su padre. Primero trabajó en la bodega de los paisanos Ahun. Posteriormente alquiló una bodega en 25 de Mayo, donde nació Monir curiosamente el 25 de mayo también. Como no quería quedarse solo en la casa, los padres de este constructor le pidieron a los docentes de la escuela del lugar que lo aceptaran como oyente. Le fue tan bien, que terminó convirtiéndose en el mejor del curso. 

El terremoto le cambió el domicilio a la familia Madcur. Compraron un terreno en pleno corazón capitalino y ahí se asentaron en 1948 gracias a los créditos blandos que otorgaban los bancos tras la tragedia sanjuanina. A los 11 años empezó la escuela Industrial. Debido a su corta edad se convirtió en la mascota de sus compañeros. Se recibió de Técnico Constructor Nacional. 

“Los inmigrantes vinieron a entregar todo lo que tenían, les dieron los mismos derechos que a los nativos y ese fue un gesto fantástico que les permitió entregar todo, darles a sus hijos la mejor educación posible. Todos se preocupaban por hacer las cosas bien, por eso la Argentina creció y se convirtió en una potencia”, analizó. 

Como su hermano mayor se inclinó por estudiar enología, él tuvo la libertad absoluta de elegir cualquier disciplina. Eligió Ingeniería. Durante la carrera conoció a grandes profesores, a quienes recuerda al día de hoy. Aldo Bruschi fue uno de ellos. En el medio del cursado, le tocó hacer el Servicio Militar. 

Al principio trabajó en la bodega de su padre. Fue representante técnico de una empresa constructora que trabajaba mucho con el Estado. Conoció a autoridades del ámbito público que luego lo convocaron para ser interventor de Vialidad. Su formación y conocimientos sobre el sector productivo lo llevaron a convertirse en Secretario de Producción, Industria y Comercio. Ejerciendo este cargo puso la firma que autorizaba a hacer la primera Fiesta Nacional del Sol. 

Tras desvincularse de la actividad en el Estado, decidió armar la empresa constructora que llevaba de nombre el apellido de la familia. “Estaba construyendo mi casa y el capataz de la obra me dijo por qué no armaba una empresa. En ese momento la mayor parte de las constructoras trabajaba para el banco Hipotecario. Por eso, a las licitaciones que llamaba el IPV no se presentaba nadie. Dos obras ganamos en las primeras licitaciones, fue en 1975. Hemos hecho 5.000 casas, casas, hospitales y más de 30 escuelas”, contó Monir. 

Paralelamente empezó a participar en la Cámara de la Construcción de Argentina y luego en la Unión Argentina de la Construcción. Trabajó arduamente para reunificar las dos entidades y lo logró en 1991. Durante esa época estuvo muy cerca de Franco Macri, padre del ex presidente de la Nación, Mauricio Macri. Contó varias anécdotas que los tuvieron como protagonistas, una de ellas tuvo que ver con la privatización de Aguas Sanitarias y la desvinculación de todas las empresas argentinas de la compañía que manejaba el agua potable. 

Su actividad laboral lo llevó a ser funcionario nacional en el Banco Hipotecario. Durante dos años fue vicepresidente, hasta que lo privatizó el gobierno de Carlos Saúl Menem. Incursionó en la televisión. Fue uno de los socios inversores de Televisora del Oeste (TVO). Varios años impulsó la compañía hasta que decidió venderse. 

Es un aficionado a la música. Toca el piano de oído. Sus seis hijos fueron a la Escuela de Música y sus nietos también. “Es importante la contención espiritual que da la música”, aseguró. También practicó básquet pero la altura no lo ayudó demasiado. 

Se casó en 1964 y tuvo seis hijos, de los cuales cinco viven en San Juan y uno en Buenos Aires. Habla con orgullo de su descendencia y de la familia que formó hace 53 años. Monir está en actividad constante, no para porque está en su esencia hacer. Al igual que sus padres, que llegaron del Líbano. 

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