El Gobierno, la oposición y, fundamentalmente, los acreedores (privados, públicos y organismos internacionales), ya saben que la deuda de unos u$s330.000 millones es impagable en los términos estipulados hasta hoy, publicó Ámbito. Según el diario, especializado en economía, los dos sectores políticos más importantes del país emprendieron acciones por separado para solucionar el problema.
Es que el Argentina debió empezar con urgencia las negociaciones con acreedores externos tenedores con deuda emitida bajo la ley internacional para discutir plazos de pago. Esta categoría, una de las más urgentes, significan una deuda total de 100 mil millones de dólares que las arcas nacionales deben pagar.
Por ahora las gestiones son realizadas por separado. Por un lado, el Gobierno comenzó a discutir abiertamente el tema con bancos extranjeros. Por el otro, Alberto Fernández evalúa seriamente una propuesta recibida desde el exterior.