Chismes de negocios y finanzas

El cambio de paisaje en el microcentro: otra vez, al ritmo del Estado

Se nota actividad sólo en los primeros días después del pago a estatales. La minería había roto esa lógica, ahora se la extraña. San Juan se salva de la situación fiscal explosiva de las provincias. Por Ricardo Olivera.
lunes, 07 de abril de 2014 · 09:21

-Una parte de la geografía de la peatonal se ha modificado en el comienzo de este año. La densidad de circulación ha disminuido de manera visible en los horarios pico. No olvido que el año pasado, cuando un artista internacional llegaba a dar uno de los conciertos de Mozarteum, un par de colegas cronistas de arte de dos diarios grandes de  Buenos Aires, me comentaron que les había llamado la atención tanta gente en los negocios del centro. Hoy el asombro sería menor. Otro dato significativo es que, el último jueves de marzo a las 19.30 en el microcentro, las guarderías de autos que meses antes maniobraban en las veredas (motivo de tantas quejas), permanecían casi vacías y hasta había lugar en el estacionamiento callejero que controla la municipalidad. Con el propósito de hacer un seguimiento, volví a verificar el siguiente lunes, luego del pago de los sueldos estatales, y la situación había vuelto a la normalidad, lleno total y falta de espacio por todas partes. No es buen síntoma que el comercio fructifique  o se agoste al ritmo del Estado. La aparición de la actividad minera y sus abundantes pagos quincenales habían cambiado ese compás y el movimiento comercial se había hecho más uniforme en las cuatro semanas del mes, no sólo en los 10 días posteriores a la liquidación de haberes públicos.

-Ojo, para poner las cosas en su lugar, un amigo europeo que permanece de visita me dijo el otro día: "Aquí no hay crisis". Al preguntar, me contó que fue a comprar un paquete de leche por la mañana y había tardado 40 minutos para completar la operación. Le había tocado el número 37 para que lo atendieran. "En Italia -dijo- si entras a un negocio sale el dueño, te ofrece un café, un vaso de agua, te muestra el local entero y, por lo general, te vas sin comprar y le dices que lo vas a pensar". Algo que también se nota es la disminución del tránsito, evidente resultado de que la nafta se encamina a costar dos dólares el litro.

-Dias atrás, colegas de Buenos Aires publicaron la cancelación de contratos de 1.900 empleados de Pascua Lama. Número más número menos, es la cifra que redondea a los empleados de diversas contratistas que permanecían cobrando el sueldo sin subir a la mina, resultado del acuerdo al que llegó la compañía Barrick con el gobierno a fines de 2013. El emprendimiento quedó inerte en los hechos desde marzo de ese año y legalmente desde el 31 de octubre cuando el CEO Jamie Sokalsky publicó el reporte del tercer trimestre con el texto "suspensión temporal de las actividades de construcción de Pascua Lama". El cierre de PL es estratégico para Barrick, al menos hasta que varíen casi todos los factores que inciden tanto en sus costos como en los precios de ventas. Tal como hemos venido informando, en las condiciones actuales el proyecto es inviable económicamente y no sólo por el precio del oro.

-Regulaciones desde Argentina y obligaciones ambientales no cumplidas en Chile dispararon los costos finales a cifras tales que no se compensan con buenos precios sino solo con precios extraordinarios. Ningún proyecto puede basarse en precios extraordinarios. La mejora del escenario financiero mundial en vistas a superar la crisis de hipotecas sub prime de 2008, vaticina precios estables o a la baja. Antes, el oro había pasado a ser, como otros commodities, refugio ante la debilidad de las monedas y los activos en general. Recuperado el equilibrio en los países centrales no habría por qué esperar una vuelta a la fiebre del oro que atacó hasta 2012. Desde su caída desde U$S 1.700 la onza, parece haber encontrado techo en los U$S 1.300 con frecuentes oscilaciones hacia abajo. Por su parte, las acciones de Barrick jamás se recuperaron de la fuerte caída desde U$S 42, si bien ya dejaron el violento piso de los U$S 12 que tanto asombró el año pasado, para estabilizarse cerca de los U$S 20 (18 al cierre de esta nota).

-Interesantes datos está aportando la consultora NOAnomics, que hace un seguimiento de la situación fiscal de las provincias, a la cual juzga, en general, de explosiva. No obstante, San Juan queda afuera de ese juicio y es uno de los pocos distritos en que mejoró la relación entre empleo público y privado a favor del empleo privado. El crecimiento del empleo público ha sido en muchos distritos fenomenal en el último tiempo, disparando sus déficits y necesidad de financiamiento. En algunos casos ya se llegó a hablar de emisión de bonos o monedas sucedáneas, tal es la desesperación. La mayoría de los angustiados ya agotó su capacidad de incremento de alícuotas de presión impositiva, registrando subas porcentuales muy altas el año pasado, 46% en promedio de 17 provincias. Eso les permitió superar localmente en 16 puntos el ya de por sí alto incremento de la recaudación nacional (30%), impulsada por la inflación. Tal es el caso de Chaco (70%), Jujuy (54%) y Mendoza (52%).

-San Juan, con un incremento de recaudación interanual enero 2014-enero 2013 del 29%, apenas si equilibra la inflación manteniendo la capacidad de compra de su recaudación. Esto tiene su parte buena: no se ha exprimido a los contribuyentes aumentando los porcentajes de inmobiliario, ingresos brutos, sellos ni automotor como hicieron casi todos (los que no lo hicieron a fines del año pasado ya lo habían hecho antes) y el resultado sigue siendo aceptable. Ese argumento fue expuesto por el ministro Alcoba al justificar el reciente envío de 12 mil expedientes para que Fiscalía de Estado inicie trámite de ejecución de deudores. Aumento no, pero exigencia de pago sí, sería el mensaje. Este año, Hacienda, que venía manejando cómoda por el centro de la ruta y a velocidad crucero, deberá ensayar una conducción por los pianitos tratando de no despistar en alguna curva. Los recientes acuerdos salariales se han concedido mirando de reojo al fondo anticíclico, una reserva de 700 millones que permanece disponible para emergencias financieras. Tal como dijéramos en una nota anterior, puede que haya llegado el momento de romper el chanchito.

 

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