El año pasado, Tiempo de San Juan publicó que las bodegas más importantes de la provincia habían empezado a sacar al mercado nuevos productos, todos dirigidos al mercado joven, y ahora se ven los resultados. Se trata de un segmento prometedor, de entre 18 y 35 años, que da nuevos aires a la industria madre de la provincia.
“El vino se está tomando muchísimo en Flores y también en Baró. Hace un año atrás los jóvenes no pedían vino, pero estos nuevos vinos que salieron al mercado han logrado atraparlos. Los que más se piden son Dadá, Fibonacci y Aguma. El vino pegó onda entre los jóvenes”, dijo Virginia Moreno, de Flores Arte Bar.
Luciana, de 25 años, confesó: “Nunca pensé que me gustaría un vino, los encontraba pesados, no me pasaban por la garganta, pero este es muy bueno, es casi un jugo de uvas”.
Juan Pablo García, de 30, contó que viene de una familia donde se toma vino y él es un “conocedor del tema”, aseguró que los vinos nuevos han logrado atrapar a los jóvenes porque han sido elaborados pensando en sus paladares.
El propietario de Hasta Los Huesos, un restó bar que abrió hace unos meses, contó que si bien no puede hacer una comparación con años anteriores, los jóvenes piden vino.
“Es una tendencia nueva que creo que aún no llega a competir con las bebidas de bar como el fernet, la cerveza o el champagne. Los más consumidos son los vinos jóvenes como el Dadá, el Esperado, Alma Mora, los tengo todos y los jóvenes los toman como opción. El consumidor normal sí te pide un vino siempre”, dijo Diego Uñates. Y agregó que antes no se pedía vino en el post restaurante y ahora sí.
En el bar y restó Cruz la tendencia también es fuerte. “Además del consumo de vinos, ahora se nota interés de los jóvenes en saber qué están tomando, antes pedían ‘vino tinto’ y ahora te piden por varietal, Malbec, Syrah, o bivarietales como Syrah-Tannat. Igual en los espumantes, ante se consumía sólo el extra brut y ahora también piden sec o demi sec”, dijo Ventura Graffigna.
Ese segmento de 20 a 35 años consume en Cruz más vino tinto que blanco. “Los de 35 toman tintos y los más jóvenes consumen mitad y mitad, y ahí la variedad de la que tenemos más rotación es el Sauvignon Blanc”.
Los hombres siguen siendo más bebedores de vino que las mujeres, pero éstas se sumaron con gran devoción con los nuevos vinos dulces; “el Viognier dulce de Las Moras es uno de los preferidos de las chicas, igual que el Callia Espumante y el Dadá 7”, aseguró el gerente.
El consumo sigue siendo moderado, lo normal es una botella por mesa, salvo en cenas de cuatro o más hombres donde se pueden ver tres o más botellas del vino.
Diseño dirigido
Los nuevos vinos son en su mayoría dulzones, cosecha tardía, y tienen packaging muy orientado a los jóvenes, con etiquetas llamativas, colores estridentes y cajas con modernos diseños.
Son vinos más livianos que los tradicionales, creados así para llamar a los nuevos consumidores, por eso son más suaves, dulces, con menor graduación alcohólica, y muy aromatizados.
Algunos tienen el objetivo de ser una puerta para adiestrar al paladar y luego pasar a vinos más estructurados, es una estrategia para iniciar a los consumidores en el vino; pero otros nacieron para gustar y mantener cautivos a los jóvenes.
Los nuevos productos que están copando el mercado son Dadá, de bodega Las Moras; Esperado, de Callia; Ampakama dulce natural de Casa Montes; Finca Natalina de Putruele; Valbona Moscatel Dulce, de Augusto Pulenta; Marly, espumante dulce natural de Fabril Alto Verde; Fibonacci, Moscatel de Alejandría, entre otros.
Bombardeo por las redes
Los nuevos productos han sabido llegar a los jóvenes a través de las redes sociales, internet, blogs, que son el medio ideal para acceder captar estos paladares. Todas las marcas y todas las bodegas están en Facebook y Twitter, marcando presencia y recordando a diario sus virtudes.
Pero también las publicidades más creativas han apuntado a este segmento específico, tanto en televisión como en los medios gráficos.