El de los trabajadores mineros es un caso paradigmático de que el ajuste de salarios en paritarias de este inicio de año no es según el ajuste de los precios sino según cómo le ajusta el zapato a cada uno. Mientras los gremios en general reclaman ajustes mayores ahora por el alza más pronunciada en el último año, el gremio mayoritario del sector (AOMA) acaba de cerrar un acuerdo con Barrick por sus casi 1.000 empleados menor que el que obtuvieron hace dos años, con un ritmo inflacionario menos riguroso.
¿Qué pasó con AOMA que terminó aceptando y firmando una debacle tan pronunciada? Hay razones que van más allá que la temperatura del costo de vida. En su contra jugaron su alineamiento político nacional que le impide batir el parche de pedidos fuertes, el nacimiento de otros gremios en la actividad que le hacen competencia, y sobre todo una situación inestable en el sector que le impide levantar reclamos fuertes.
En el 2012, AOMA hizo erizar la piel de más de uno cuando salió a reclamar una recomposición nada menos que del 40%, en un año en el que el repunte de los precios no había sido ni por asomo lo que fue dos años después. Lo hizo con dureza e incluyeron un corte de ruta en el camino de acceso a las plantas de Veladero y Pascua-Lama que duró varios días, hasta que terminaron acordando en un 35%.
No fue un episodio que pasara desapercibido para el gobierno provincial. Porque además del malestar en el sector estratégico (la minería), el conflicto puso una cifra complicada en el mismo momento en que el gobierno negociaba con los estatales una cifra del 25%, que terminaron aceptando. En comparación, los mineros obtuvieron 10% más que todo el mundo.
Eran otros tiempos. Era la época en que los repuntes salariales eran festejados a nivel nacional como claros ejemplos de la redistribución de los ingresos, y AOMA es un gremio con fuertes vinculaciones en el gobierno nacional. Al punto que su ex interventor en San Juan, Armando Domínguez, apareció infiltrado en un acto calero de Olavarría como simpatizante, en un episodio que quedó al descubierto. Por eso no se le conoce crítica al secretario general a nivel nacional, Laplace, contra la gestión de Jorge Mayoral ni a la de la presidenta.
Aquella vez clamaban que si la minería quería obtener una licencia social, debía demostrar que derramaba sus ingresos a todos los trabajadores. Ahora negocia en un tablero de ajuste tras ajuste. No afecta a AOMA el freno de Pascua-Lama sino a la UOCRA, otro gremio afectado por la situación.
Ahora, las cosas han cambiado mucho. No sólo porque ya no está Domínguez sino Iván Malla, sino porque las coordenadas le juegan en contra. En el gobierno nacional, ya no hay nadie empujando al alza las negociaciones en el sector privado para hacer bandera, sino al contrario. Los están conteniendo para que no cundan los malos ejemplos y acompañen la política oficial de poner paños fríos.
Pero por el otro lado, a AOMA le está floreciendo una competencia gremial que le gana terreno acusándolos de blandos, y por lo tanto se encuentran entre la espada y la pared. Entre la contención gremial a nivel nacional y la necesidad de levantar la voz para que no se le espanten los afiliados. En los últimos años nació el gremio ASIJEMIN, del personal que no está “arriba”.
Así es que AOMA firmó el jueves su acuerdo anual con Barrick en términos absolutamente diferentes a los de hace dos años. En lugar de pedir el 40% y amenazar con paro, solicitaron el 30% sin levantar la voz. Y en lugar de cerrar en 35% de una sola vez, como en el 2012, terminaron abrochando un acuerdo en el 30% en dos tramos, el 20% ahora y el 10% restante en julio. Eso dijeron fuentes empresarias, pero el gremio informó que fue de 22% ahora y 10,5% en junio. ASIJEMIN no negoció en paritaria porque no tiene personería y sus empleados no están bajo convenio: recibieron una cifra menor.
También quedó claro que no solamente AOMA perdió toda la ventaja que tenía sobre el grueso de los trabajadores privados, sino también sobre los estatales. Lo dicho, mientras en 2012 los aventajaron en un 10% en general al resto, ahora los mineros quedaron en desventaja porque acordaron un 30% al igual que toda la planta estatal –o 32,5%, según el gremio- con la diferencia que estos últimos cobrarán todo el aumento el mes que viene.
martes 14 de abril 2026





