El edificio de Cepas Argentinas, donde por 20 años se fabricó para el país el aperitivo Gancia y varios amargos sin alcohol, fue vendido a la firma Alta Tecnología Alimentaria (ATA), quien planea ampliar su capacidad operativa con miras a proveer alimentos al proyecto de oro binacional Pascua Lama. De esta manera, regresa al mundo productivo el local que estaba sin actividad desde el 2008 y que fue un símbolo de la industria local por casi 20 años.
Si bien las autoridades de ATA no confirmaron a este medio la compra, la venta del predio de casi 90 mil metros cuadrados, en Rivadavia, fue ratificada por altas fuentes del Ministerio de Producción y Desarrollo Económico. Y el cambio de nombre se concretó en el predio esta semana, sacaron el cartel de Cepas Argentinas y pusieron uno de Cepas Sanjuaninas.
No trascendió la cifra que pagó ATA por la ex Cepas Argentinas, aunque se sugirieron “varios millones” en danza; pero se supo que la transacción fue posible gracias a un crédito del Bicentenario. “ATA está muy diversificada en San Juan y está apostando a proveer a Pascua Lama, por eso necesitaba un edificio grande que le permitiera acopiar cantidades importantes de alimentos”, dijo la fuente.
La firma compradora es especialista en servicio de alimentación para zonas alejadas, ya es proveedora de Barrick, para la construcción de Lama; de Yamana Gold, para la mina Gualcamayo; de Techint, en el dique Punta Negra; Xstrata Pachón, entre otros. Y si bien Pascua Lama fue paralizada del lado chileno, los proveedores tienen la certeza de que podrá destrabarse el conflicto y llevarse a cabo la explotación.
Carlos Sola, gerente general de ATA, había dicho a Tiempo de San Juan, meses antes de inaugurar la planta en Pocito, en el 2012, que “en la empresa apuntamos a todo desarrollo minero, además de los que ya prestamos servicios. Estamos preparados para todos los emprendimientos nuevos que se vayan a radicar en la provincia, que afortunadamente son muchos”.
Además contaron que ATA piensa hacer foco en sus menús diferenciales, atendiendo las necesidades de trabajadores celíacos, diabéticos, o con dietas especiales.
La planta de Cepas, dijeron en el Ministerio, había sido desmantelada y los equipos de producción, llevados a Buenos Aires, donde la empresa –que conserva el nombre- concentró la actividad. Y a pesar de llevar 5 años en desuso, el edificio se mantiene en buenas condiciones.
ATA llegó a San Juan de la mano de los grandes emprendimientos mineros, en el 2003, y en 10 años abrió siete oficinas, sucursales y plantas elaboradoras en Capital, Pocito, Calingasta, Jáchal, Iglesia y Rawson.





