Una amistad que nació en Europa y la promesa de venir a la Vuelta: la historia detrás de la visita de Gabriela Sabatini a San Juan
La presencia de la leyenda del tenis mundial en la provincia no fue casual. El vínculo que forjó con un joven ciclista pocitano, en medio de entrenamientos, viajes y kilómetros compartidos, tiene mucho que ver con su sorpresiva presencia en la popular carrera sanjuanina.
La bicicleta apareció en la vida de Gabriela Sabatini mucho después de los grandes estadios y las finales inolvidables. Desde 2006, pedalear se convirtió en una rutina distinta, silenciosa -y casi necesaria-, lejos del tenis. Hubo un tiempo en el que se alejó, hasta que Martín “Pampa” Ferrari volvió a insistirle para que se subiera otra vez. Ese gesto, casi casual, terminó siendo el primer paso de una historia que años después la traería por primera vez a San Juan y a su carrera de ciclismo más popular.
El referente del ciclismo adaptado argentino y actual conductor de la Selección nacional, estaba en Europa por compromisos deportivos y la extenista lo acompañó. En ese viaje conoció a dos jóvenes que comenzaban a proyectar su futuro arriba de la bicicleta: el pocitano Ramiro Videla y Agustín Ferrari, hijo del entrenador. Era 2024 cuando ambos estaban en Bélgica para probar suerte. Alquilaron una casa y pasaron seis meses entrenando y compitiendo por su cuenta. En ese mismo período, el entrenador estaba con el seleccionado nacional y los chicos aprovecharon para sumarse a los entrenamientos, sin imaginar que en la delegación iba a estar la mejor tenista de la historia argentina.
Fue así que el pibe sanjuanino, hoy en el equipo Fuerza Activa, coincidió con Sabatini en distintos escenarios: entrenamientos en Italia y rodadas en Suiza. Siempre que podían, la bicicleta volvía a unirlos. Los entrenamientos compartidos, las charlas y las rutas europeas hicieron el resto. Ahí empezó un vínculo que se fue fortaleciendo con el tiempo.
De hecho, cuando Sabatini volvió a la Argentina, el contacto no se perdió. Al contrario, comenzó a acompañarlos cada vez que las agendas lo permitían. “Pampa” es quien desde hace años entrena a Gabriela y es la persona que la empezó a integrar a las rutinas del grupo. Así, sin formalidades ni anuncios, se fue armando una relación sostenida en kilómetros compartidos.
En mayo de 2025, Videla y Sabatini volvieron a compartir ruta. La extenista y Santiago Lange, regatista argentino y medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, acompañaron al equipo argentino que se preparaba para competir en la Copa del Mundo de Paraciclismo de Ruta de la UCI. El pocitano y Sabatini fueron parte de un recorrido exigente, atravesado por la montaña y la convivencia. “Esta familia inspira y emociona. ¡Qué orgullo ser parte, aunque sea por un rato!”, escribió Sabatini en aquel momento en sus redes, agradeciendo especialmente a Martín Ferrari por abrirle las puertas del seleccionado.
En ese contexto, Gabriela había hecho una promesa sencilla, sin cámaras: visitar a los chicos en la Vuelta a San Juan. Y cumplió. Este lunes estuvo presente en la tercera etapa, en Pocito, acompañando a Ramiro y a todo el equipo de Fuerza Activa. Los visitó en la carpa, lejos de los actos protocolares, y su presencia revolucionó el tramo de Calle 5 y Vidart. Ella, simpática, de gorra y lentes, accedió a las fotos y autógrafos; también charló con la prensa.
Durante su paso por la provincia, Sabatini también se subió a la bicicleta para recorrer rutas locales, pedalear por los diques de Ullum y Punta Negra y realizar un circuito céntrico que incluyó la Casa de Sarmiento.
“Me encanta la bici. Hoy en día la elijo y hago todo lo que puedo, así que es una alegría poder estar en la bici”, dijo en San Juan, una consecuencia de una amistad nacida lejos del país y que quedó sellada en la ruta, gracias a una bicicleta.