La llegada en el el cruce de calle 5 y Vidart no fue una más. Entre banderas, aplausos y bicicletas apoyadas contra los vallados, hubo una escena que resumió todo tras la desgastante etapa: Daniela Campos, abrazada a dos caramañolas, con los ojos brillosos y una sonrisa que no entraba en el rostro. Su hijo, Mauro Domínguez, acababa de ganar la etapa 3 de la Vuelta a San Juan defendiendo los colores de la Municipalidad de Santa Lucía y Gremios, y para ella, la victoria tuvo un sabor especial.
“Es una felicidad enorme. Se sufre mucho desde afuera", contó a Tiempo de San Juan, todavía emocionada. Ser mamá de un ciclista no es tarea fácil, y menos en un deporte tan sacrificado como el de las ruedas finas, donde el esfuerzo es extremo en el camino.
Oriundos de Tamberías, en Calingasta, la familia tomó una decisión que les cambió la vida: mudarse a Rawson para acompañar el sueño de sus hijos ciclistas. "Nosotros nos vinimos a vivir para acá por él. Nos costó un montón y nos acostumbramos. Todo sea por verlo feliz", relató Daniela, dejando en claro que detrás de cada triunfo hay una historia familiar de sacrificio.
El triunfo de Mauro también es una revancha personal. El ciclista pasó casi un año sin poder pedalear tras atravesar un problema de salud. "Le prohibieron hacer deportes", recordó su mamá. El regreso no fue inmediato ni sencillo: volvió de manera progresiva, con cuidados y mucha paciencia, hasta poder reencontrarse con la ruta y, ahora, con la merecida victoria que los envolvió en lágrimas tras cruzar la línea de llegada.
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