River Plate hizo oficial la llegada de Pablo Longoria como su nuevo director deportivo, una apuesta fuerte de la dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo y con el respaldo de Enzo Francescoli. El español, de apenas 39 años, se sumará a la estructura del club tras dejar en marzo la presidencia del Olympique de Marsella, donde completó un ciclo de siete temporadas.
Detrás de su juventud, Longoria esconde una trayectoria tan extensa como singular. Considerado un “niño prodigio” dentro del mundo del scouting, comenzó a vincularse con el fútbol profesional a los 18 años, cuando trabajaba junto al representante Eugenio Botas. Antes de eso, ya analizaba jugadores por su cuenta: publicaba informes en un sitio web propio y los enviaba a clubes europeos en busca de una oportunidad.
Esa puerta se le abrió a los 21 años, cuando Newcastle apostó por él. En España lo apodaban “el niño de la Play”, por su fanatismo por los videojuegos y, en particular, por el PC Fútbol, herramienta que él mismo reconoció como clave en su formación. Pasaba hasta siete horas diarias frente a la pantalla, desarrollando una mirada analítica que más tarde trasladaría al mundo real.
Con el tiempo, esa obsesión se transformó en método. Longoria es un apasionado de los datos: llega a analizar hasta 160 partidos por semana de distintas ligas del mundo. Pero lejos de quedarse solo con la estadística, desarrolló un sistema que combina big data con observación directa. “No soy partidario de firmar jugadores por video”, sostuvo en más de una ocasión.
Su carrera tuvo un crecimiento vertiginoso. Fue ojeador en Newcastle y Recreativo Huelva, captador de juveniles en Atalanta y Sassuolo, jefe de scouting en Juventus —donde revolucionó los sistemas de detección de talento— y director deportivo en Valencia, club con el que ganó la Copa del Rey y volvió a la Champions League. Luego dio el salto al Olympique de Marsella, donde se convirtió en el presidente más joven de su historia.
En Francia, su rol excedió lo deportivo: participó en decisiones vinculadas al estadio, la marca, los derechos televisivos y la estructura general del club. En cuanto al armado del plantel, dejó su sello con incorporaciones de impacto como Alexis Sánchez, Pierre-Emerick Aubameyang y Mason Greenwood, en una apuesta constante por detectar valor donde otros no lo ven.
“Creo que el fútbol está en constante transformación y lo más importante es anticiparse a los ciclos de evolución”, explicó tiempo atrás. Esa mirada estratégica, enfocada en el largo plazo, es uno de los pilares de su filosofía. Para Longoria, no alcanza con resultados inmediatos: es necesario construir una identidad sólida.
Su método combina múltiples variables: edad, contexto, condición física, potencial de reventa y capacidad de adaptación. Puede apostar tanto por un joven con proyección como por un futbolista experimentado que eleve el nivel del equipo en el corto plazo. Pero siempre con una premisa clara: entender el club al que llega.
“He trabajado en muchos clubes y cada uno es diferente. Hay que comprender su historia y su identidad. Los clubes tienen un corazón y un alma”, remarcó. Y en ese sentido, su llegada a River representará un desafío mayúsculo: será su primera experiencia en el fútbol sudamericano, en una institución con una idiosincrasia fuerte y una exigencia permanente de resultados.
Además, su rol no será tan amplio como en sus experiencias anteriores. Deberá adaptarse a una estructura en la que las decisiones se comparten y donde tendrá que responder a la conducción dirigencial. Aun así, su perfil encaja con la idea de gestión que impulsa el club.
“Orden, excelencia, disciplina y cultura del trabajo duro”, definió como los valores que más lo representan dentro del fútbol. Conceptos que, puertas adentro de River, también se consideran fundamentales para el proyecto que comienza.
Con ese bagaje, Longoria aterriza en Núñez con la misión de aportar una mirada moderna, estratégica y global. Un cerebro formado entre datos, intuición y horas infinitas de análisis, que ahora buscará dejar su huella en uno de los clubes más grandes del continente.