Una violenta secuencia ocurrida en el interior del barrio Alameda, en Rawson, terminó de la peor manera y dejó a una familia atravesada por el dolor. La víctima fue identificada como Cristian Andrés Castro, de 32 años, quien falleció luego de permanecer varios días internado tras recibir un ladrillazo en la cabeza durante un confuso episodio.
En las redes sociales comenzaron a multiplicarse los mensajes de despedida de familiares y seres queridos, que reflejan el impacto que generó su muerte. “Te fuiste al cielo dejando mi alma herida, pero con la promesa de recordarte toda la vida. Tu luz me acompañará cada día, porque aunque te hayas ido, jamás dejarás de vivir en mi corazón”, expresó una allegada. Otro mensaje, cargado de emoción, lo recordó así: “Descansá en paz primo. Sos un gran guerrero. Que Dios te tenga en la gloria. Te recordaré siempre con esa sonrisa y picardía que traías siempre”.
El hecho que derivó en su muerte se remonta a la madrugada del sábado 18 de abril, alrededor de las 2. Según relató su hermano, ambos se encontraban en su vivienda cuando un sujeto desconocido irrumpió en el domicilio, aparentemente escapando de una persecución policial en la zona.
En ese contexto, al intentar retirarlo del lugar, se produjo un enfrentamiento. Fue entonces cuando el intruso tomó una piedra -o un ladrillo, según las primeras versiones- y la arrojó contra Castro, impactándolo de lleno en la frente. A pesar de la violencia del golpe, el hombre decidió no recibir asistencia médica en ese momento, aunque ya manifestaba sentirse mal.
Con el correr de las horas, su estado se agravó. Dos días después, el lunes 20 de abril, fue trasladado de urgencia al Hospital Rawson, donde los estudios confirmaron una fisura de cráneo y un derrame cerebral. De inmediato, quedó internado en la Unidad de Terapia Intensiva.
Tras varios días de lucha, finalmente se confirmó su fallecimiento en la tarde del lunes 27 de abril, cerca de las 18, luego de haber permanecido internado en estado crítico.
En un primer momento, la causa era investigada por la UFI Genérica, pero tras el deceso de Castro pasó a la órbita de la UFI de Delitos Especiales, a cargo del fiscal Francisco Pizarro. Ahora, la autopsia y los testimonios serán determinantes para establecer las circunstancias del hecho y definir si se trató de un homicidio.