Una cancha, dos arcos, una pelota y un
centenar de ilusiones. Alrededor del escenario deportivo, unos 15
penitenciarios y unos cuantos curiosos que se acercan al alambrado que separa
el Penal de Chimbas de la calle Benavidez. Se enfrentan el Pabellón 8 y
el Pabellón 10, "Los Chavos del 8” y "Tienda de Barrio”, dos equipos formados
por presidiarios que, a través del deporte más popular del mundo, el fútbol,
buscan aferrarse a un cambio de vida.
"Los deportes tienen el poder de cambiar el
mundo”, dijo alguna vez Nelson Mandela, presidente fundador de la democracia de
Sudáfrica en 1994. En su lucha empezó a utilizar el deporte como vehículo
unificador, lo que terminó siendo una jugada espectacular. Para los muchachos de la cárcel sanjuanina el fútbol es esto, "una
salvación".
Para los días de fútbol, lunes y viernes, el Servicio Penitenciario utiliza unos 15 uniformados para custodiar el terreno.
Es viernes y cerca de las diez de la mañana
una multitud de internos se acercan a la canchita –a la que llaman potrero-
ubicada en el final de la cárcel sanjuanina. Llegan con botines, pantalones
cortos y camisetas, las que fueron donadas por clubes como Del Bono y Árbol
Verde. La secretaría de Deportes también hizo su aporte de chalecos y pelotas.
El primero en posicionarse en el medio del
recinto es Pablo, un detenido que supo ser árbitro en la Liga Pocitana y que en
esta oportunidad vuelve a colgarse el silbato pero en la cárcel. "Es bueno
poder continuar ejerciendo el arbitraje, el poder salir y disfrutar de esto. Es
lindo porque hay conducta, amistad y compromiso”, comenta.
El árbitro, explicando las reglas de juego minutos antes del partido.
La arenga previa es una clásica cábala de los equipos. "Tienda de Barrio” tiene en el arco a Raúl, quien antes de caer preso atajó en
varias instituciones de Caucete; mientras que "Los Chavos del 8” tienen a José y a
Martín, dos ex jugadores de Árbol Verde que aportan su cuota de experiencia. En
la cancha del Penal de Chimbas, como en cualquier partido de Primera División, hay desde juego
rústico hasta cañitos y goles.
"Me gusta esta iniciativa, estar encerrados y
poder hacer un deporte es una satisfacción. Esto nos ayuda mucho en estas
fechas especiales de Navidad y Año Nuevo. El deporte nos une en la cárcel y nos da
disciplina”, cuenta Martín, el jugador e hincha que luce con orgullo el
pantalón del "Verdolaga”.
Se disputa la primera fase del campeonato denominado "Torneo Amistad”, un campeonato de fútbol que ya se disputó años anteriores pero esta vez tiene como novedad la participación de todos los pabellones. Un torneo en el que el resultado final pasa inadvertido cuando tienen la posibilidad de hacer fútbol y disfrutar de un tercer tiempo, sin rejas ni cadenas.
Los partidos, que se juegan lunes y viernes, duran en total 40 minutos.
Mientras el bidón de agua corre de mano en mano, hay abrazos y felicitaciones. Las críticas se dejan para el resto de la semana, donde el plantel entrena y se prepara tácticamente para el próximo desafío. Hay compromiso.
"El deporte es nuestra salvación. Esto nos
ayuda a reinsertarnos en la sociedad, a compartir y a respetar al otro. El
resto quizás molesta, pero es deporte, más que una diversión esto nos ayuda a
cambiar nuestra vida”, cuenta Rodolfo, uno de los talentosos de "Tienda de
Barrio”.
En el torneo participan un total de 300 presos, entre jugadores, árbitros, entrenadores y hasta veedores, quienes fiscalizan el comportamiento de los futbolistas y del referí. Hay más de 15 equipos participando, entre ellos los denominados "Los Águilas”, "Los pibes del Pabellón 11”, "Los Gladiadores” y "Leyenda de Barrio”.
A través de los familiares, los internos consiguieron desde camisetas hasta hieleras y bidones.
Oscar Ghilardi, director del Penal de Chimbas,
es el principal promotor del programa de reinserción a través del deporte. Detrás
hay decena de penitenciarios, con distintas jerarquía, que colaborar con el
campeonato.
"Fue una propuesta de toda la cárcel y los internos se engancharon.
Esto es fruto de la buena conducta, de que no hay alteraciones, esto no pasa en otros lugares del país. Esto le sirve a la
sociedad, porque se trata de la reintegración, uno de ellos mañana puede ser su
vecino. Además el fútbol es unificador”, destaca Ghilardi.
La final será en febrero y como gran novedad
buscan que se dispute en alguna cancha profesional de San Juan, cosa difícil
pero no imposible. La idea es hacer cotidiano este campeonato y en un futuro
armar un equipo que represente al Penal de Chimbas.
Es la primera vez que todos los pabellones comparten una misma actividad deportiva, en un mismo espacio.
Se suman otros deportes para 2017
A través de la secretaría de Deportes y apoyado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, se viene un proyecto deportivo para los internos del Penal de Chimbas. Fútbol, aeróbic, rugby y tenis de mesa serán las disciplinas que, con entrenadores especializados en la materia, se practicarán a partir del mes de marzo.
"El rugby tiene códigos de amistad y códigos de vida distinto a otros deportes, y eso le vamos a enseñar. Creo que este deporte les va a gustar, porque esto es algo diferente. Queremos formar en San Juan un plantel de rugby como Los Espartanos, que nació en una cárcel de Buenos Aires", comentó el "Loco" Pérez, entrenador de la Primera de Jockey Club que forma parte del proyecto integrador.