Con
zapatos blancos, un short de brillos color azul, una remera blanca al cuerpo y
un maquillaje y peinado digno de las pasarelas, la hockista se animó a ser
modelo por un día para la estética y peluquería de su hermana Celeste, llamada
"Light Blue”. Lejos de las canchas y los patines, la jugadora del Sindicato
Empleados de Comercio y campeona del mundo con la Selección Argentina en 2010 y
2014 habló de su experiencia arriba de la pasarela y de su interés por la moda
y la belleza.
"Mi
hermana inauguraba su estética, en Santa Lucía, y me pidió que modele.
Estuvieron otras chicas, además de la reina de Albardón, y fue linda la
experiencia. Es mi familia, por eso lo hice. Yo soy chueca y juego al hockey ¡imagínate!
Todo el mundo me preguntaba si lo iba a hacer, porque no lo creían”, dijo una
de las mejores hockistas que tiene el país.
En
el desfile lució totalmente diferente a como se la ve en una cancha de hockey, totalmente
simpática y sensual, lejos de la adrenalina y el dramatismo que a veces generan
los partidos.
Confesó
que sintió nervios en la previa al desfile, aún cuando se consideró una persona
relajada y sin vergüenza. "Tuve que pedirle consejos a unas modelos amigas, no
sabía cómo hacerlo. Por suerte era una pasarela recta, cortita y sólo pensaba
en ir derechita, no caerme y disimular mis chuecas. Iba simpática. Me dijeron
que lo hice mejor de lo esperaban. Me terminaron cargando, jamás se imaginaron
en la vida que iba a hacer eso”.
A
pesar de que ya está acostumbrada a los flashes por su exitosa historia con el
hockey sobre patines y porque en una oportunidad posó para un suplemento
femenino, confesó que jamás imaginó subirse a una pasarela. "De chiquita jamás
se me cruzó por la cabeza ser modelo. Yo era la típica niña que jugaba a la
pelota con los amigos de mi hermano, uno de ellos Gustavo Molina (jugador de
UPCN Voley). Era muy inquieta y machona. Mi mamá me mandó de exploradora para
ver si me podía hacer un poco más señorita. Yo lloraba para no ir y finalmente
se dio por vencida. Lo mío era otra cosa”, señaló con mucho humor.
Rodríguez
es toda una profesional sobre ruedas pero también tiene sus tiempos para salir
a bailar y disfrutar de la noche con amigas. Y si bien de niña poco le importó
la imagen estética de una mujer, hoy expresó que es totalmente diferente: "Yo
pienso, y todos me lo dicen, que hice un cambio cuando me fui a jugar un año a
Europa. Allá es otra realidad, en cualquier lado se visten elegante, a
diferencia de acá, que todos andan muy informal. Fue allí en donde me hizo el clic
y empecé a cuidar mi imagen. Hoy me gusta maquillarme y estar a la moda, sobre
todo porque con mis amigas salimos mucho”.
Confesó
que el hockey sobre patines es su única actividad física. No va al gimnasio ni
tampoco se cuida con las comidas, así que el peso no es algo que la preocupe. "Creo
que el hecho de ser modelo pero flaca tiene que cambiar, que el prototipo de
mujer no sea el de ser flaca esquelética sino más armadita, sin ser
anoréxica. Yo por suerte me doy mis
gustos. Por ahí trato de ser regular pero no hago dieta, el hockey me ayudó
mucho. Lo mío es más de genética, ni gorda ni flaca”, destacó.
Aunque
el modelaje según ella no es lo suyo, la experiencia de subirse a la pasarela
la estaría tentando para hacerlo una vez más. "Lo pensaría bien. Soy consciente
de mis condiciones y tampoco voy a vender humo. No estoy acostumbrada, no sé si
voy a andar bien o mal”, dijo toda simpática.